¡Cuánto les enseña la música!

La música estimula la concentración y la atención del niño. Y por su forma de implicar los dos hemisferios cerebrales, ayuda a crear nuevas conexiones neuronales, lo que aumenta su capacidad de aprendizaje.

Las canciones favorecen el desarrollo del lenguaje y suponen un enriquecimiento del mismo, debido a que enseñan a los niños el significado de palabras nuevas y les animan a vocalizar al son de la música.

Además, los niños que aprenden música desde pequeñitos desarrollan mejor el pensamiento lógico y la capacidad matemática. Esto se debe a que la función cerebral que han de realizar para descifrar las notas musicales es la misma que la que precisan para comprender las letras y los números, por lo que les resulta más fácil aprender a leer, a escribir y a resolver problemas matemáticos.

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La música también favorece la relación entre los pequeños. De hecho, la mayoría de las escuelas infantiles trabajan con ella como instrumento de aprendizaje, estímulo e integración. A los niños que tienen un carácter retraído les incita a la improvisación y les anima a expresarse y a superar la timidez. Y a los más extrovertidos les ayuda a canalizar mejor sus emociones. En cualquier caso, la música hace aflorar la personalidad de cada niño y resulta delicioso contemplar la riqueza de la individualidad de cada uno.

A pesar de todos estos beneficios, los especialistas aconsejan que la educación musical se haga de forma gradual, sin agobios. El método debe ser lo más lúdico posible, porque el juego es básico para el aprendizaje de los niños. Lo importante es que ellos perciban que la música siempre está ligada a sensaciones agradables.

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