Ya sé decir muchas cosas

Mediante el lenguaje, el niño pone nombre a las cosas y esto le permite organizar su mundo interior y transmitir sus ideas y sentimientos al exterior.

TU BEBÉ HABLA A SU MANERA

Los niños que van a la guardería hablan antes que los que se crían en casa, porque se pasan el día entero oyendo hablar y los niños aprenden por imitación.

  • Tu hijo también aprenderá a utilizar pronto el lenguaje si te diriges a él a menudo, mirándole a la cara, vocalizando mucho y apoyando tus palabras con gestos.
  • Leerle cuentos mientras él ve las imágenes y enseñarle canciones repetitivas son otras medidas para facilitarle el domino del idioma.
  • Aunque su lengua de trapo te haga mucha gracia, no hables como él (reforzarías su forma incorrecta de hablar, en lugar de enseñarle a hacerlo bien).
  • Tampoco acabes sus frases por él, ni le des las cosas que te señala con el dedo si antes no ha intentado decirte qué quiere, ni le apremies para que hable más rápido. Dale el tiempo que necesita para expresarse.
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    Poner en práctica lo que te contamos será muy positivo para tu hijo, pero no olvides que hace años no existían las guarderías, los niños se criaban en casa y luego empezaban el cole y se amoldaban a él sin dificultades.

    Por eso, pensar que tienes que pasarte el día “instruyendo” al peque por no llevarle a la guardería carece de sentido.

    Atiende a sus demandas (a medida que vaya avanzando intentará hacer más cosas), llévale al parque a diario para que se relacione con otros niños y entrene sus habilidades motrices, realiza con él las actividades que te hemos propuesto como si fueran juegos, y ya verás cómo sus avances, aunque tarden algo más en llegar, serán tan sorprendentes como los de los peques que van a la escuela infantil. Seguro.

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