Cada día me muevo mejor

REFUERZA SU CAPACIDAD MOTRIZ

Sentarse, gatear, trepar, andar, correr, coger objetos y soltarlos a voluntad, manipular...

Tu hijo conseguirá todos estos logros más fácilmente si refuerzas su motricidad.

Ésta es de dos tipos: gruesa y fina. La gruesa implica hacer movimientos amplios, con todo el cuerpo. La fina supone realizar movimientos muy precisos con las manos, que exigen coordinar la acción de éstas con los órganos sensoriales.
Para potenciar su motricidad gruesa, todos los días túmbale un ratito boca abajo sobre una alfombra, para que se esfuerce en avanzar y en ponerse boca arriba y así ejercite los músculos de todo el cuerpo.

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A partir de los 5 o 6 meses es bueno que le sientes en tu regazo y que practiques con él juegos tradicionales como “aserrín, aserrán” y “al trote, al galope”. Con ellos fortalecerás su espalda y mejorarás su estabilidad y su sentido del equilibrio, lo que le ahorrará muchas caídas cuando se suelte a andar.
Para animarle a gatear, colócale a cuatro patas en el suelo, pon delante de él un juguete y anímale a cogerlo. Si recula en vez de avanzar, pon tus manos en sus pies a modo de tope.

Cuando domine esta forma de desplazamiento le encantará que adoptes la misma postura que él y le eches carreras por el pasillo. También le gustará mucho pasar por debajo de la mesa del salón una y otra vez (los niños de la guarde lo hacen por un túnel de tela). Así, disfrutando, mejorará su coordinación corporal.
Una vez que empiece a dar pasitos apoyado en la pared, ponte a su lado, dale una mano (la otra seguirá apoyada) y camina con él. Pasados unos días dejará de sujetarse en la pared y casi sin darse cuenta comenzará a andar yendo de la mano contigo.

Para que se suelte del todo, anímale a ir desde su padre hacia ti dando pasitos (poco a poco ve aumentando la distancia que hay entre vosotros). A partir de entonces le encantará bailar al ritmo de la música y jugar contigo a la locomotora y al “corre que te pillo”, actividades habituales en la guardería.
Tu hijo desarrollará la motricidad fina manipulando juguetes y objetos. Deja cerca de él los que más le gustan y verás qué bien se lo pasa agitándolos, golpeando unos contra otros, dejándolos caer... Así, al tiempo que mejora su destreza manual, descubre las relaciones causa-efecto.

A medida que vaya volviéndose más habilidoso, construye con él torres de cubos, ayúdale a hacer encajes de madera, anímale a ensartar aros en un pivote... También disfrutará mucho hojeando cuentos. Cuando tengas tiempo, deja que te ayude a enjabonarle y a vestirle y que intente comer solo, atarse las correas del cochecito y vaciar el orinal en el inodoro. Todo estos avances le acercan a su autonomía personal.

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