Conciencia de sí mismo

El punto de partida para que el pequeño desarrolle la conciencia del yo y pueda crecer y realizarse como persona es que se reconozca a sí mismo y se diferencie de los demás.

ÉSTE QUE VEO EN EL ESPEJO SOY YO

Cuando tu bebé se despierte por la mañana, salúdale pronunciando su nombre (“¡buenos días!, ¿qué tal ha dormido Álvaro?”), igual que hacen las profes de la guardería según van llegando los bebés al centro.

También es recomendable que entre sus juguetes figure algún espejo irrompible, para que se vaya habituando a su aspecto físico, y que cuando le sientes en tu regazo le señales con el dedo diciéndole “éste es Álvaro” y luego te señales tú y digas: “y ésta es mamá”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Por supuesto, no le interrumpas cuando le sorprendas mirándose las manos y los pies, ni cuando esté atento escuchando el ruido que hacen dos juguetes si los golpea.

Esto le ayuda a desarrollar su capacidad de observación y a hacerse una idea de su aspecto físico.
Proporcionarle juguetes de diferentes materiales, cantarle, ponerle muecas raras para que reaccione de diversas maneras y hacerle cosquillas, al tiempo que le nombras las partes del cuerpo, también son actividades muy adecuadas para estimular sus sentidos y ayudarle a conocerse.

A medida que tu hijo vaya creciendo, no hagas por él lo que puede hacer solo, porque se volvería más dependiente de ti. Si intenta meterse la cuchara en la boca, no vetes su iniciativa aunque se manche (es la forma de que aprenda a hacerlo bien, como en la guarde) y si se lleva el cepillo al pelo, deja que se peine.

También es positivo que colabore contigo mientras le vistes. Ver que puede y que le dejas hacer cada vez más cosas le hará confiar más en sí mismo, lo que a su vez le ayudará a separarse de ti sin llorar y a relacionarse mejor con los demás.

Publicidad - Sigue leyendo debajo