"Este es tu hermanito"

La llegada del bebé resulta especialmente emocionante para el recién nombrado “hijo mayor”. Cuidar el primer encuentro entre los dos hermanos facilitará su relación.

Los últimos meses han sido muy extraños para vuestro pequeño de 3 años: han hecho obras en casa, han traído una cuna y un carrito de bebé... Y, para terminar de complicar las cosas, su mamá se ha ido con su papá y él se ha quedado “solo” en casa de los abuelos. Seguro que ya le habéis explicado mil veces qué está sucediendo, pero todavía es muy pequeño para ser consciente de lo que significa realmente tener un hermanito y le costará un poco asumir la nueva situación.

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PREPARA EL GRAN DÍA

Cuidar los detalles del primer encuentro del niño con el bebé recién nacido facilitará la adaptación del “príncipe destronado”. Aquí tienes varias ideas que te serán de gran ayuda:

Deja que tu hijo se vista ese día con la ropa que le guste, bien porque sea nueva o bien porque sea su favorita.

Prepara un ambiente íntimo. Lo mejor es que sólo estéis presentes mamá, papá, el bebé y el hijo mayor, para que éste no sienta que todas las miradas se centran en el hermanito. Y algo importantísimo: el bebé debe estar en la cuna, no en brazos de la madre.

Invítale a acercarse al bebé. Deja que lo mire, lo acaricie... Así empezará a tomarle cariño desde el principio y aprenderá a tratarlo con cuidado.

Responde a sus preguntas con paciencia y buen humor. Puede sorprenderse de que sea tan pequeño, de que no hable... Y quizá le moleste que no pueda jugar. Si se ha relacionado antes con algún bebé, hará preguntas menos disparatadas.

Dale un pequeño regalito en nombre del hermano. No hace falta que sea caro, basta que sea algo que le haga mucha ilusión. Le ayudará a mirar a su hermanito con buenos ojos.

En los momentos previos y posteriores al parto, el niño tiene que sentir que su madre sigue a su lado, que se acuerda de él y que le sigue queriendo como siempre. Durante el tiempo que la madre permanezca en la clínica, es bueno que hablen por eléfono varias veces al día, para que perciba que su cariño no se está viendo afectado por “el nuevo”.

LOS CELOS, INEVITABLES

Es normal que el primogénito sienta celos del bebé, y estos celos no son malos ni hay que intentar negarlos o reprimirlos. Al contrario, son la respuesta a una nueva situación que conlleva un gran componente afectivo.

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Conviene tratarlos con normalidad, explicar y demostrar al niño que nuestro cariño por él no ha desaparecido e incluirle en la nueva situación familiar desde el principio. Hacerle partícipe de algunos de los cuidados del bebé evitará que se sienta desplazado y aumentará su confianza en sí mismo.

Esto le ayudará a superar los celos y a considerar a su hermano como lo que es, un compañero de aventuras y desventuras que estará a su lado y le querrá toda la vida.

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