Siempre está pegado a mis faldas

Todos los niños pasan por una fase en la que no quieren perder de vista a sus padres, sobre todo a su madre. ¿Cómo debes reaccionar con el tuyo para que entienda que no va a pasarle nada por soltarse de tu pierna?

Al niño pequeño le gusta estar cerca de sus padres. Es un deseo natural, que varía con la edad y con el carácter de cada uno, pero que entre los 12 y los 30 meses está presente en cualquier pequeño.

Los estudios demuestran que el niño, cuando tiene a su madre a la vista, juega más y explora su entorno con más interés. En otras palabras: la presencia de la madre es un factor primordial en su desarrollo.

Por todo ello, es normal que a tu hijo le cueste alejarse de ti y que vuelva corriendo a tu lado en cuanto se separe unos metros. A los 18 meses, el vínculo emocional que se ha creado entre vosotros está en su punto culminante.

Esta dependencia de tu hijo es positiva, porque significa que ha establecido un fuerte lazo afectivo contigo, pero es lógico que al mismo tiempo, tú te sientas agobiada y atada de pies y manos.

CONSEJOS MUY PRÁCTICOS

Para que tanto tu hijo como tú sobrellevéis mejor esta situación, ten en cuenta estos consejos:

  • Piensa que no puede existir la independencia si antes no ha habido dependencia. Por eso es bueno que tu hijo quiera estar contigo. Así podrá crearse una imagen interna de ti, que le facilitará la separación.
  • Juega con él al escondite. Así asociará los momentos de no verte con algo placentero y emocionante.
  • Si tienes que salir del cuarto donde estáis, sigue hablándole por el pasillo y deja las puertas abiertas, para que pueda oír lo que haces.
  • Despídete de él siempre que le dejes. No alargues el adiós y vete confiada y serena, para transmitirle seguridad. Puede que llore, pero este llanto le ayudará a superar el mal rato y luego se quedará tranquilo. Por el contrario, si te vas sin decirle nada, se sentirá engañado y ese malestar le acompañará hasta que vuelvas. Acuérdate de dejarle al lado su mascota o un objeto tuyo impregnado con tu olor. Se sentirá mejor.
  • Fomenta su independencia. Anímale a hacer todo lo que pueda por sí mismo. Al aumentar su confianza, le será más fácil. Y al elogiarle después, reforzarás su sentido del yo, lo que a su vez le facilitará el separarse de ti.

    NO ES EXCESO DE MIMOS

    No te inquietes porque tu hijo se muestre tan dependiente, porque esto no denota que sea un niño mimado. Simplemente, necesita sentirse muy seguro. Sólo así podrá empezar a relacionarse y aprender cosas nuevas sin estar a tu lado.

    Por eso, a diario, juega mucho con él, háblale como si te entendiera y muéstrale lo orgullosa que estás de él, cada vez que actúe con autonomía, pero sin rechazarle ni criticarle porque aún se aferre tanto a ti.

    DEPENDE MÁS DE MÍ QUE DE SU PADRE

    Si tu hijo está muy enmadrado, procura que pase más tiempo con su padre y que sea él quien se encargue de llevarle al pediatra o al peluquero, que son sitios a los que los niños no quieren ir y donde necesitan una mano amiga a la que aferrarse.

    Tanto los mimos como los estímulos de papá y mamá son importantes para incitar al niño a intentar nuevas metas. Hay que procurar darle en cada momento lo que necesita: unas veces serán besos y, otras, apoyo para conquistar su independencia.

    Pero no te extrañes si dentro de un tiempo prefiere estar con su padre que contigo, porque a partir de los dos años, los niños cambian la “mamitis” por la “papitis” (y viceversa) de un día para otro.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo