Que no tenga hermanos

QUE NO TENGA HERMANOS

El hijo único suele tener buena relación con sus padres: los ve como aliados más que como rivales. Es sociable con adultos y niños porque no conoce la rivalidad entre hermanos. Gracias al buen contacto con adultos es responsable, perseverante, autoconfiado, perfeccionista, con buen nivel de habla y con don de líder.

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Pero acusa más la soledad y puede dar una imagen de más mayor. Pautas a tener en cuenta:

  • DARLE OPORTUNIDADES PARA ESTAR CON NIÑOS. Así puede practicar el toma y daca de las relaciones sociales.
  • NO SOBREPROTEGERLE. Ni darle todos los caprichos, ni volcar todas las expectativas en él. Como es el único, sería una carga muy grande. Necesita poder ser niño, desenvolverse como él quiera y tener sus propios deseos.

    SI ES NIÑO O NIÑA

    Según diversos estudios, no tratamos igual a los hijos que a las hijas porque los roles socialmente aceptados nos influyen más de lo que pensamos. Así lo demostró una investigación del psicólogo J. Z.Rubin de EEUU, que anotó las reacciones de un grupo de nuevos padres al segundo día del nacimiento de sus bebés. En ellas se vio que atribuían características como “espabilado” o “fuerte”a sus bebés varones y otras como “buena” o “dulce” a sus hijas.

    Este trato tan distinto es un reflejo de las expectativas sociales hacia niños y niñas: en general, esperamos que ellos sean más duros y físicos y que ellas sean más amables y cariñosas. También influye que algunos padres se sienten más cómodos con hijos de su mismo sexo, mientras que otros tienen una relación más fluida con los hijos del otro sexo.

    Pautas a tener en cuenta:

    • RECORDAR QUE TODOS LOS BEBÉS, sean niños o niñas, necesitan que los cojan mucho, que los acunen y que sus papás acudan cuando lloran. Dejar llorar a un bebé no le vuelve más fuerte e independiente, sino al contrario: hace que se sienta abandonado y se vuelva inseguro.
    • TENER EN CUENTA SUS NECESIDADES. Tendemos a educar a los niños con más severidad que a las niñas y también les hablamos y les explicamos menos.Y a ellas les pedimos que sean más conformistas. Pero es justo lo contrario de lo que necesitan.
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      SU CARÁCTER Y EL NUESTRO

      Otro factor importante es la compatibilidad de nuestros caracteres. Cuanto más nos parecemos a un hijo,más fácil nos resultar entenderle. Pero que seamos muy distintos también condiciona la relación: si nuestro hijo es la calma misma mientras nosotros somos como rabos de lagartija, puede que su languidez nos irrite, sin que sepamos por qué.

      Pautas a tener en cuenta:

      • REFLEXIONAR SOBRE LOS RESPECTIVOS CARACTERES. Una incompatibilidad de caracteres no se soluciona, pero sí se hace más llevadera al analizar las tensiones. Para lograrlo es importante la ayuda del miembro de la pareja que mejor se entienda con el hijo. Y también conviene reflexionar sobre el modo en que le reñimos: muchas veces nos enfadamos más por esas cosas que no nos gustan de nosotros.
      • INTENTAR SER SENSIBLES Y FLEXIBLES. Puede que nuestro hijo requiera un modo de actuar muy diferente a lo que teníamos pensado. Dos hijos pueden
        necesitar diferentes normas, según su carácter.Y ser justos no es darles lo mismo, sino lo que cada uno necesita. Poder cometer errores, ser insoportable a veces, no tener
        que cumplir expectativas irreales…

        En definitiva, ser aceptado. Eso es lo que significa para un niño crecer en un auténtico hogar. Día a día lo iremos creando, creciendo como personas junto a nuestro hijo.

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