Según es...

Que sea alto o bajo, niño o niña, nervioso o tranquilo... Estos factores nos afectan más de lo que creemos.

A todos los padres nos pasa: queremos que nuestros hijos sean felices y nos esforzamos para que nuestra forma de tratarlos y educarlos sea la mejor y consiga que se sientan queridos y encuentren en nosotros el apoyo que necesitan.

Pero, aunque no seamos conscientes, en la relación con cada hijo nos influye su forma de ser, si es niño o niña, incluso su físico o el lugar que ocupa en la familia.Y es importante saber de qué modo nos afectan estos factores.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

SU CONSTITUCIÓN FÍSICA

Joan es un bebé de 9 meses alto y robusto.Aún no sabe andar, y como parece mayor, a todo el mundo le extraña. A Marina, de 11 meses, le pasa lo contrario. Es de constitución pequeña y las personas de su entorno, incluso sus padres, se sorprenden al ver que ya se pone de pie e intenta dar algún paso.

Con un niño grande se corre el riesgo de considerarlo más autónomo y exigirle más de lo que corresponde a su edad, y con uno pequeño la tendencia es sobreprotegerlo y no darle la autonomía que ya es capaz de afrontar. Pautas a tener en cuenta:

  • DEJARSE GUIAR POR SU EDAD Y SU CARÁCTER. Un niño grande puede ser un pequeñín inseguro que necesita mucha afirmación, mientras que un niño bajito puede ser la autonomía en persona y disfrutar haciendo las cosas él solito. Si lo tenemos en cuenta, no le exigiremos cosas que no puede hacer y apreciaremos más sus logros, con lo que aumentaremos su seguridad y su confianza en sí mismo.
  • HABLAR SOBRE EL TEMA CON LAS PERSONAS QUE LO CUIDAN. Explicar a su profesora o a sus abuelos cómo es el niño en realidad ayuda a que le permitan desarrollarse como necesita. Datos alentadores: el niño alto suele recibir bastante atención en clase, lo que estimula su inteligencia. En cuanto al bajito, si recibe elogios no corre más riesgo de tener problemas que otro niño.

    EL LUGAR QUE OCUPA EN LA FAMILIA

    El orden de nacimiento influye en el carácter del niño. El primogénito suele ser más ambicioso, competitivo, responsable y trabajador, y su rol le da ventajas, como un cociente intelectual algo más alto. Pero la llegada del hermanito le hace más vulnerable e inseguro a nivel emocional.

    En cuanto al pequeño, es independiente, sociable, algo rebelde, travieso y buen negociador. Como no puede destacar en lo mismo que el mayor, se inclina por otras áreas. Emocionalmente es menos dependiente que su hermano.

    Publicidad - Sigue leyendo debajo

    Pautas a tener en cuenta:

    • TRATAR AL MAYOR SEGÚN SU EDAD. No exigirle en exceso ni responsabilizarle de todo lo que ocurre. Es bueno permitirle tener un lugar propio donde guardar sus “tesoros” a salvo de su hermano y, en periodos de celos, dedicarle a diario un tiempo exclusivo al que llamaremos ‘nuestro rato’, ya que saber que cuenta con él le hace sentirse amado.
    • ESTIMULAR LA INDEPENDENCIA DEL PEQUEÑO. Es importante prestarle mucha atención, pero también dejar que intente cosas y elogiarle a menudo por sus nuevos logros. Esto le ayuda a sentirse tan competente como su hermano.También resulta muy positivo destacar que él es alguien muy especial, sobre todo si es del mismo sexo que el mayor.
      Publicidad - Sigue leyendo debajo