¡Hay monstruos en mi cuarto!

Algunas veces la imaginación desbordante del niño le hace ver seres “terroríficos”, sobre todo por la noche. Si al tuyo le pasa, necesita un plus de seguridad. Descubre cómo dárselo.

Los miedos forman parte del aprendizaje del niño, son algo transitorio que le ayuda a madurar.

A veces se manifiestan de forma intermitente: aparecen y desaparecen, para volver a resurgir después.

No hay que considerar esto como un fracaso, sino como algo normal que se superará con el tiempo.

El miedo a los monstruos es una señal de que algo en la vida del niño no va bien del todo.

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Puede que esté viviendo una situación traumática, como la muerte de un familiar o el divorcio de los padres.

Aunque también es posible que haya visto una película que le haya impresionado o que haya reñido con un amigo.

El caso es que una fuerte emoción ha abierto la puerta a imágenes mentales de monstruos, que aparecen por la noche porque ésta le hace sentirse más vulnerable.

TÉCNICAS ANTIMIEDO

Lo primero que debemos hacer para luchar contra el miedo es aceptar que existe.

Los monstruos no son reales, pero el miedo sí, por eso hay que escuchar al niño cuando está asustado.

Tu hijo necesita tu protección para sentirse seguro. Aún no ha desarrollado la individualidad y no es capaz de soportar la soledad.

El momento de ir a dormir es propicio para que despierten sus miedos, ya que implica quedarse solo y con la luz apagada (o casi).

Si a esta situación “delicada” se añade el recuerdo de algo inquietante, el miedo entra en escena, trayendo consigo toda clase de seres atemorizantes.

Te sugerimos algunas estrategias para que luchéis juntos contra ellos:

  • La prueba de realidad

    Consiste en demostrar al niño que no hay monstruos en su cuarto: mirad debajo de la cama, detrás de la puerta... Todo esto debéis hacerlo con paciencia y buen humor. Se trata de relajar al pequeño, no de ponerle más nervioso.

  • El poder de las palabras

    Explícale que los monstruos no existen y que solo están en su imaginación. Pídele que te cuente qué le da miedo (al verbalizarlo sentirá menos temor) e intenta relativizarlo, pero nunca te burles de lo que te diga.

  • Los aliados de la noche

    Es importante que tu hijo se sienta respaldado por su entorno más cercano. Si te llama porque tiene miedo, debes acudir a su lado y, antes de irte, dejarle un muñeco para que se sienta protegido al abrazarlo. Tener una foto tuya en la mesilla también le reconfortará.

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