Llega la fecha clave

LLEGA LA FECHA CLAVE

Aunque hayas preparado a tu hijo para su debut escolar, los primeros días que asista al cole se mostrará inquieto.

Incluso puede que no duerma bien, que le cueste desayunar...

Para que estas muestras de nerviosismo desaparezcan enseguida, reacciona ante ellas con naturalidad y sé muy práctica.

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  • Levántale con tiempo suficiente para que desayune tranquilamente y puedas asearle, vestirle y preparar sus cosas sin agobios (déjalo todo a la vista y ordenado la noche anterior).
  • Llévale tú (o tu pareja) personalmente al centro. Yendo contigo de la mano se sentirá protegido y esa sensación de abandono, común a todos los niños que empiezan el colegio (y más profunda en los que no han asistido a la guardería), será mucho menor.
  • Haz lo posible por llegar al centro con unos minutos de antelación, para que te dé tiempo a hablar con otros padres y niños, con alguna profesora... Esto será muy positivo para tu pequeño: comprobar “in situ” que también formas parte de su otro mundo le ayudará a sentirse más integrado y confiado en él.
  • No prolongues la despedida. Dale un beso, asegúrale que se lo va a pasar muy bien y vete contenta. Así te recordará sonriendo y esta imagen le dará fuerza para afrontar mejor la situación.

    De todos modos, no te preocupes si tu hijo se queda llorando los primeros días que le dejas en el colegio; es una reacción normal que se debe a la novedad del acontecimiento, a la emoción que le causa hacerse mayor, a lo mucho que le cuesta separarse de ti...

    LA ADAPTACIÓN PROGRESIVA

    En ocasiones, el inicio del curso coincide con una época complicada para el niño (un cambio de niñera, una mudanza, la muerte de un ser querido...).

    En estos casos (sólo en éstos), los padres deben hablar con la profesora antes de que empiece el curso, para preguntarle si considera oportuno que el pequeño, dadas sus circunstancias, haga una adaptación progresiva al colegio.

    Si opina que sí (no es una práctica que se haga en todos los centros), el niño puede habituarse a ir al colegio poco a poco: el primer día irá sólo un par de horas; el segundo, toda la mañana...

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    Así, hasta que en una semana realice el mismo horario que sus compañeros.

    Eso sí, para que la adaptación no se complique, no debe faltar ni un solo día.

    EL FINAL DE LA JORNADA

    Tanto si tu hijo se siente bien en el colegio desde el principio, como si tiene que adaptarse a él progresivamente, sé muy puntual cuando llegue la hora de recogerle.

    Comprobar que después de la jornada escolar estás ahí, esperándole, le ayudará a entender que no le abandonas por dejarle en el cole y así tolerará mejor vuestra separación.

    Procura vivir el reencuentro con normalidad, dando por hecho que todo le ha ido muy bien.

    E igual que has hecho por la mañana, quédate unos instantes hablando con otras madres y padres, para que tu hijo te vea totalmente integrada en su ambiente escolar.

    Pregúntale por sus nuevos amigos y por su profesora e interésate por lo que ha hecho allí, pero no le atosigues si no quiere contestarte. Su mutismo denota que necesita asimilar sus nuevas experiencias despacio y “a solas”.

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