Miedo a los perros

El miedo a los perros es bastante habitual en los niños pequeños, aunque no hayan vivido malas experiencias con ellos. La forma de actuar de los padres es decisiva para ayudarles a superar este temor definitivamente.

La base del aprendizaje de un niño de esta edad sigue siendo la imitación.

Por eso, si observa que alguno de sus padres se comporta con recelo ante los perros, entenderá que son animales peligrosos y tratará de huir en cuanto se le acerque alguno.

Para que a vuestro hijo no le asusten estos animales, lo mejor es que vosotros os mostréis tranquilos y naturales con ellos.

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Así evitaréis que el miedo se instale en él y automatice reacciones que luego son más difíciles de eliminar.

ASÍ GANARÁ CONFIANZA

Cuando vuestro hijo se sobresalte al ver un perro, añadid a su “¡huy, que susto!” frases como “sí, ha llegado muy deprisa, pero mira cómo mueve el rabito, es porque está contento y quiere jugar”.

Así os solidarizáis con la emoción de vuestro pequeño y al mismo tiempo le enseñáis a entender las señales que emiten estos animales, lo que le animará a acercarse a ellos.

  • Acercáos a un perro conocido y acariciadlo y habladle, como si esto fuera lo más natural. El deseo de parecerse a vosotros le incitará a imitaros.
  • Compradle cuentos y libros infantiles protagonizados por estos animales y mientras veis las imágenes, contadle anécdotas divertidas sobre ellos.
  • Los vídeos informativos sobre los perros y las películas infantiles protagonizadas por ellos (101 dálmatas, La Dama y el Vagabundo, Beethoven...) también resultan muy recomendables para despertar su interés por estos animales y disminuir su temor.
  • Llamad su atención cuando veáis a un perro jugando con niños pequeños. Esto aumentará su confianza.

    ¡POR FIN LE GUSTAN!

    Una vez que penséis que el deseo y la curiosidad que vuestro hijo siente por los perros son mayores que su temor, intentad que acaricie a alguno.

    Elegid para ello uno que sea conocido y tranquilo y aprovechad el momento para preguntar al dueño qué le da de comer, dónde lo baña, con qué frecuencia lo lleva al “médico”, a qué le gusta jugar, a qué hora lo acuesta...

    Que vuestro hijo descubra que entre él y el animal hay muchas similitudes le ayudará a ir teniéndole menos miedo.

    Por supuesto, si veis que se asusta y que no quiere tocar al perro, no le ridiculicéis ni le forcéis a hacerlo y dejad el intento para más adelante (si os burláis de él se sentirá fatal consigo mismo y esto no le ayudará a superar su temor, sino todo lo contrario).

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    Ayudar a los niños a vencer su miedo es un ejercicio de mucha paciencia.

    Éste surge de una asociación errónea (perro/peligro) y los pequeños necesitan un tiempo para que esa relación dé paso a otra nueva y adecuada.

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