¿Qué colchón compro para su cuna?

Tu hijo va a dormir en su cuna hasta los 3-4 años, por eso has de elegir con detenimiento el colchón sobre el que va a descansar. Éste ha de ser ni muy duro, que resulte incómodo y le impida conciliar el sueño, ni muy blando, que favorezca una posición incorrecta de su espalda. Sigue las pautas siguientes y acertarás

Cuando vayas a comprar la cuna de tu hijo, ten en cuenta que, por lo general en el precio de ésta no va incluido ni el colchón ni las vestiduras, es decir las sábanas, el protector o chichonera, la almohada y la colcha.

Según los expertos en seguridad infantil, el bebé no precisa almohada, de ningún tipo, hasta los dos años, ni tampoco edredones de los llamados nórdicos, ya que generan un exceso de calor alrededor del niño que podría llegar a ser peligroso. Para acostar a tu hijo basta con un colchón adecuado, la chichonera, una sábana bajera y un pijama saco (adaptado a las características de verano e invierno) que le permita moverse con libertad por la cuna sin riesgo de enfriarse ni de sofocación.

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No hay inconveniente en que vistas la cuna como desees o que coordines los textiles con la decoración de su habitación, pero por precaución retíralos cuando el niño tenga que dormir. Lo mismo sucede con los peluches y juguetes. A partir de los 8-9 meses puedes dejarle uno, que le haga compañía, aunque has de procurar que sea de pequeño tamaño y sin pelo.

En cuanto al colchón, puedes adquirirlo en el mismo establecimiento de puericultura donde compres la cuna o si te inspira más confianza, en tiendas especializadas en estos productos (colchonerías).

A la hora de elegir, ten en cuenta que no todas las cunas tienen el mismo tamaño. Aunque puede haber más, en general, las medidas interiores de una cuna suelen ser de 120 x 60 cm, 125 x 62 cm, 140 x 70 cm y 150 x 79 cm. Si eliges una que tengan forma circular has de asegurarte de que el fabricante ha pensado en el suministro del colchón.

Si la cuna que compres no posee colchón o la has heredado y quieres cambiarlo o no te convence el que te ofrecen, recuerda que el nuevo ha de encajar exacto en el espacio interior, sin quedar holguras entre colchón y cuna donde pueda quedar atrapado un pie, la mano o la carita (entre el colchón y el borde no debe haber más de 2 cm). A pesar de la posible carga emotiva, no es conveniente que el niño utilice un colchón heredado, ya que éste ha podido quedar comprimido en deteminadas zonas por el peso del bebé anterior y resultar menos efectivo.

CARACTERíSTICAS DEL COLCHÓN

En cuanto al material, has de procurar que sea firme, que no se combe con el peso del niño y que resulte cómodo. El grosor puede ser entre 6 y 12 cm (según si es cuna de viaje o fija).
Hay colchones de fibra de coco (un material antihumedad y transpirable), de muelles, de material viscoelástico (sensible a la temperatura del cuerpo, se adapta a la forma de éste y recupera la forma original), de látex 100% natural (hipoalergénico y transpirable) o látex (más gomoso y duro que el natural), de diferentes tipos de espuma con aireación (puede ir sola o con una capa de látex o viscoelástica que aporta más confort), de gel (material transpirable, no se altera con los cambios de temperatura) y de soja, (ecológico, hipoalergénico y transpirable).
Los precios varían según los materiales del núcleo, de las fundas y de los tejidos del exterior (entre 40 y 150 €).

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Si el colchón lleva funda extraíble ésta debe lavarse con cierta frecuencia y siempre que lo haya mojado el bebé, si no la lleva, límpialo con una esponja húmeda y pasa el aspirador con cierta frecuencia. También conviene que rotes el colchón (cabecero y piecero, delantero y revés) para que todos los extremos se usen por igual.

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