Cómo funciona

Elegir los colores adecuados para la ropa y el entorno de tu hijo puede ayudarte a lograr que crezca más feliz y saludable. Es una terapia milenaria que ha sido refrendada por las más recientes investigaciones.

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Cojines en colores de Ikea, 2,99 € la unidad.

Si leyeras que las crías de chimpancé crecen más deprisa cuando se les expone a una luz de color rojo, probablemente pensarías que se trata de una simple curiosidad. Ahora bien, si leyeras que la ictericia en los recién nacidos se puede curar con la sola exposición a la luz azul, ¿no opinarías que es un descubrimiento muy útil? Pues bien, ya en 1984, los científicos del Kaiser Permanente’s Division of Research, en California, fueron capaces de confirmar que la exposición a este color durante varios días era capaz de convertir la bilirrubina en una sustancia soluble que el bebé elimina en la orina y las heces. Y éste es solamente uno de los muchos ejemplos que el mundo científico ha encontrado durante las últimas décadas de cómo los colores tienen un claro efecto en el organismo humano, tanto
en el plano emocional como en el físico.
La creencia en el poder beneficioso de los colores no es algo nuevo. Así, en el antiguo Egipto y la China Imperial era común utilizar pigmentos y tinturas para aliviar ciertos males. El rojo se usaba como estimulante físico y mental, el amarillo para estimular el sistema nervioso, el naranja para tratar los pulmones y el azul para los resfriados y la fiebre del heno. Pero ¿qué pruebas científicas han podido demostrar que esto funciona? “Consciente e inconscientemente, los colores tienen un efecto claro en nuestras vidas. El hecho de elegir una ropa de un determinado color no es casual. De hecho, si optamos por una prenda anaranjada es porque estamos bajos de energía”, explica el doctor Fausto Pagnamenta, reconocido pediatra suizo especializado en colorpuntura, una técnica de cromoterapia (curación
por el color) que dirige haces de luces de diferentes colores a los puntos que se utilizan en acupuntura para aliviar las molestias más comunes de los recién nacidos y bebés.
Ahora bien, no es necesario recurrir a un tratamiento con luces para notar el efecto que producen los colores; un entorno colorido puede ser suficiente, “y más en los bebés y niños pequeños, en los que la respuesta del organismo es siempre mucho más rápida”, explica el doctor Pagnamenta. “Nunca se me olvidará uno de mis primeros pacientes,Andrea, un niño de dos años con importantes problemas para dormir. Le traté tan sólo durante cinco minutos con luz roja y violeta. Al día siguiente, su madre me llamó entusiasmada para decirme que la noche anterior Andrea se había quedado dormido mientras estaba terminando su plato de espaguetis y que no se había despertado hasta la mañana siguiente”, comenta el doctor.

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