Ideas para que tu hijo coma fruta

Aporta vitaminas y minerales necesarios para la salud y el crecimiento de tu hijo. Descubre de qué modo puedes dársela para lograr que se aficione a tomarla a diario.

 

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Al principio, las más dulces

El primer contacto de tu hijo con la fruta se producirá entre los 4 y los 6 meses, cuando el pediatra te aconseje introducir en su dieta la papilla de frutas (se da antes que la de cereales en casos de estreñimiento o si el bebé está muy gordito). Y es que antes de esa edad su aparato digestivo no está preparado para tolerar la fibra que lleva este alimento.

Las primeras papillas de frutas se elaboran con naranja, mandarina, manzana, pera o plátano, porque los niños suelen aceptar mejor las frutas con un sabor más dulzón. Las piezas tienen que estar siempre maduras porque las verdes resultan indigestas. Dáselas de una en una para distinguir si alguna le sienta mal o no le gusta (dale primero una y espera dos días antes de añadir otra diferente).

Cuando las acepte todas sin problemas, puedes prepararle la papilla completa. Espera a que cumpla 18 meses para darle melón, sandía, kiwi, fresas, melocotón y frutas tropicales (tipo papaya, mango o maracuyá), porque antes pueden soltarle la tripa o producirle alergia.

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¿Y si a tu hijo no le gusta la fruta?

Cuando empiece con la papilla, los primeros días suavízala añadiendo un chorrito de su leche o dos cacitos de sus cereales habituales, cuyo sabor conoce bien. Así la aceptará mejor. Después ve rebajando la cantidad de leche o de cereales. También puedes cocer las frutas en el microondas unos segundos, para restarles acidez y que queden como un puré.

Aun así, puede que al principio tu hijo la rechace. Se debe a que es un nuevo sabor, pero también a la incorporación de un nuevo elemento: la cuchara. La clave para que acepte estos cambios es tener paciencia. Espera unos días y vuelve a intentarlo, sin obligarle. Basta con que tome algunas cucharaditas. Después, poco a poco irá comiendo más.

Cuando el niño ya mastique y vayas diversificando su alimentación, es importante que tome tres piezas de fruta al día (por ejemplo, el zumo del desayuno, una pieza a media mañana o en la comida y otra para merendar).

Si se niega a comer alguna fruta no te agobies: es raro que un niño las rechace todas. Aprovecha la gran variedad que hay en el mercado (elige frutas de temporada, que son más económicas y están en su punto de sabor y nutrientes) y prueba distintas formas de preparación: cocidas, crudas, asadas, en zumos y batidos hechos en casa, en ensaladas... O preséntaselas de forma divertida, dibujando caras, paisajes, animales... Estos trucos llamarán la atención del niño, que se fijará en la presentación del plato y no se centrará en si la receta lleva frutas.

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¿Por qué es importante que tome fruta?

Sus vitaminas, minerales y fibra son necesarios para regular el organismo. Debes darle fruta por diferentes motivos:

* Las frutas son uno de los principales aliados de los dientes. Los fortalecen porque requieren una buena masticación y también porque estimulan la producción de saliva, que es el neutralizador natural más efectivo de los microorganismos nocivos de la boca.

* Gracias a que entre el 80% y 95% de su composición es agua, facilitan la eliminación de toxinas del cuerpo y nos ayudan además a mantenernos bien hidratados.

* Todas son fuente de antioxidantes que protegen frente a enfermedades degenerativas, cardiovasculares y el cáncer.

* Son tan ricas en fibra natural que contribuyen a regular la función intestinal, son la mejor arma contra el estreñimiento y, unido a su escaso aporte calórico, hace que sean idóneas para prevenir y regular la hipercolesterolemia, la diabetes y la obesidad.

* Las que aportan potasio, como el plátano, son buenísimas para mantener el tono muscular. Y si el niño suda mucho porque hace ejercicio, ayudan a prevenir los calambres (de hecho, Nadal y Verdasco siempre comen plátanos en los descansos de sus partidos).

* Comer frutas aporta elasticidad a la piel y da salud, vigor y un mejor aspecto al cabello.

* Sus nutrientes son de fácil absorción, por lo que constituyen el mejor tentempié a cualquier hora (sus azúcares simples proporcionan al cuerpo energía inmediata en forma de calorías sanas) y combinan bien con todo tipo de alimentos: dulces y salados.

* Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, dar a los niños verduras y frutas ricas en vitamina C (como los cítricos) disminuye el riesgo de que padezcan infecciones respiratorias, porque refuerzan su organismo. Esta vitamina ayuda a asimilar elementos como hierro, calcio y fósforo y previene la debilidad, la anemia, los dolores articulares y la irritabilidad. Entre las frutas con un alto contenido de vitamina C están la fresa, la frambuesa, el kiwi, la naranja, la mandarina, el melón, la piña y las manzanas.

* El consumo de vitamina A (en la naranja, mandarina, albaricoque, melocotón...) también contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico, previene problemas visuales, ayuda a combatir las infecciones respiratorias, favorece el crecimiento y facilita los procesos de cicatrización de la piel.

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Papá y mamá, su mejor ejemplo

Hay que partir de una base: los buenos (o malos) hábitos alimentarios nacen en la familia. Esto quiere decir que los niños aprenden por imitación, y si ven que sus padres tienen una alimentación variada y disfrutan comiendo de todo, fruta incluida, ellos también lo harán. Por eso conviene que comáis en familia y que hagáis partícipe a vuestro hijo tanto de la compra de los alimentos como de su preparación.

Para que siga comiendo fruta cuando deje de gustarle la papilla es conveniente que le entre también por los ojos. Siéntale a vuestra mesa en su trona cuando estéis tomando el postre (de fruta), déjale que toque y huela las piezas y, en cuanto pueda masticar, córtale trozos muy pequeñitos (o usa una redecilla antiahogo) de pera, manzana, mandarina, uvas y plátano, y déjale que se los lleve a la boca.

También es importante que la fruta siempre esté a la vista en casa (sus intensos colores le atraerán) y que sea lo primero que le ofrezcas cuando le apetezca comer algo. Asimismo, cuando salgáis a la calle o le recojas de la guardería, lleva en el bolso alguna pieza por si le entra hambre.

Sólo si fomentáis en casa el consumo de frutas, tu hijo se aficionará a comerlas. El último informe del Ministerio de Sanidad sobre hábitos alimentarios de la población infantil y adolescente afirma que los niños españoles comen demasiada carne y no llegan a la cantidad recomendada de verduras, frutas, legumbres y pescados, un déficit que podría subsanarse si los padres predicaran con el ejemplo.

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