Primeros y segundos platos para niños

Para tener éxito, adapta el menú familiar navideño al gusto y a las necesidades del estómago del niño, más delicado que el nuestro.

 

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Pensando en ellos...

Una forma de asegurarte el éxito es preparar verduras para todos. A los niños en forma de crema. Y después una carne o un pescado. No olvides quitar la grasa a los alimentos para evitar que tengan una mala digestión.
Las cremas de verduras pueden ser el plato estrella si se preparan con un caldo sabroso. Y resultan muy prácticas porque, si mezclas la crema de verdura con una ración de pavo o pollo y lo trituras todo, sirven como plato único para los bebés a partir de 7 meses.
Al preparar los segundos platos, intenta elegir las piezas menos grasas: lenguado, rape o lubina, pierna de cordero, pavo o pollo. “Todas las partes, tanto del cordero como del cabrito, son similares. La ventaja de estas carnes es que la grasa es muy visible y fácil de eliminar”, explica la nutricionista Montse Folch.
A partir de los 9 meses también puedes mezclar el pescado con la crema de verduras y ofrecérselo bien triturado.
El pescado azul, como el salmón, se recomienda a partir de los 15 meses de edad, pero hay que prepararlo hervido o en papillote para eliminar la mayor parte de su grasa.
En cuanto a los mariscos, no se recomiendan antes de los 3 años por su componente alergénico. “Antes de esa edad podemos sustituirlos por palitos de cangrejo”, sugiere la nutricionista.

Crema de puerro o zanahoria

Tu hijo puede tomarlas desde los 6 meses. Para preparar la primera necesitas un kilo de puerros. Trocéalos y rehógalos con aceite de oliva, cúbrelos con caldo de verduras casero (puerro, zanahoria, cebolla y judías verdes) y déjalos cocer hasta que estén muy tiernos. Tritúralo todo y cuélalo o pásalo por el chino para quitar los filamentos del puerro.
Para la crema de zanahoria necesitas un kilo de zanahorias y una cebolla. Trocea la verdura y rehógala a fuego lento con aceite de oliva, cubre con caldo de pollo casero y deja cocer hasta que esté tierna. Después, tritura con la batidora.
Antes de servir las cremas a tu hijo pon en su ración un cacito de leche en polvo de continuación.
Gracias a este sencillo truco te saldrán mucho más cremosas.

Lenguado a la naranja

Asegúrate de que los filetes están limpios de espinas. Rebózalos en copos de avena en vez de hacerlo con harina y fríelos en abundante aceite. Así conseguirás una textura crujiente y original que os encantará a todos. Puedes acompañarlos con una salsa dulce de naranja. A los niños dáselo bien desmenuzado.

Cordero o pavo asado

Elige cordero lechal, que es más tierno y jugoso (tu peque puede tomarlo desde los 15 meses). Cocínalo al horno (así se elimina la mayor parte de la grasa)y, para evitar digestiones pesadas, acompáñalo con patatas o verduras asadas en lugar de fritas.
El pavo, también mejor asado. A la hora de dárselo a tu hijo elige las partes más magras (la pata del pavo o la pechuga), parte su ración en trozos muy pequeños, asegúrate de que no tienen huesecillos y échale una pizca de salsa.

Salsas para acompañar

Ya sabes que las salsas dan mucho juego en la cocina: los niños pueden mojar trocitos de carne y de pescado, currusquitos de pan... ¡y hasta los dedos! Aquí tienes cuatro tipos diferentes para acompañar los pescados, las carnes y los huevos:

De naranja
Lava bien una naranja grande, sécala, exprime el zumo y resérvalo. Ralla la piel y ponla en un cazo junto con el zumo, dos cucharadas de agua y dos cucharadas de azúcar. Remueve y ponlo a cocer a fuego lento, echa una cucharadita de harina de maíz y cuando empiece a espesar, retira y deja enfriar. Prueba la salsa y si está sosa, échale otra cucharada de azúcar; si ha espesado mucho, añade un poco de agua.

De ciruelas
Deja macerar 10 ciruelas pasas sin hueso en 350 cc de agua caliente durante 12 horas. Añade una ramita de canela, una cucharada de azúcar y otra de mermelada de frutas del bosque. Deja cocer unos minutos hasta que el caldo quede reducido a la mitad, retira el palo de canela y tritúralo todo con la batidora.

De tomate
Pon en una sartén aceite de oliva, un tomate pelado y troceado, media cebolla picada y medio calabacín pelado y troceado. Sofríe hasta que las verduras estén tiernas y bátelo todo.

Bechamel
Puedes prepararla con leche de continuación y harina de maíz. Pon un poco de aceite de oliva en un cazo, rehoga una cucharada de harina durante unos segundos y añade un vaso de leche caliente. Remueve para que no se pegue y si te quedan grumos, pasa la salsa por la batidora.

Y de postre...

El broche final de cualquier comida es un buen postre y más durante estas fiestas. Busca aquellos que en su composición lleven lácteos y frutas. ¡Le encantarán!
Compota de manzana
Desde los 6 meses. Pela y trocea dos manzanas y ponlas en un recipiente con una cucharadita de azúcar. Cúbrelas con agua y ponlas al fuego hasta que estén cocidas, añade dos cacitos de cereales sin gluten y bátelo todo. Echa la mezcla en vasitos y al del niño añádele un poco de leche de continuación.

Mousse de queso y pera

A partir de los 9 meses. Pela y trocea dos o tres peras y bátelas con una tarrina pequeña de queso fresco y una cucharadita de azúcar. Echa la mezcla en recipientes individuales y sirve acompañada de miel para los adultos. A tu hijo ponle una galleta sin gluten alargada. Le servirá de cuchara y le encantará mojarla en la mousse.

Roscón y polvorones

El roscón puede tomarlo a partir del año, sin los frutos secos que lleva por encima. En cuanto al turrón y los polvorones, no se los des antes de los 2 años y medio, porque también llevan frutos secos. Cuando tu hijo los tome por primera vez, dale una cantidad mínima y no le pierdas de vista, no sea que se meta mucha cantidad en la boca y se atragante. Ve dándoselos tú en trocitos muy pequeños.

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