Cómo hacer que tu hijo coma en casa igual de bien que en el comedor

Ve comer a otros niños como él, nadie le presiona, pasado el tiempo le retiran el plato sin disgustos y después se va a jugar. ¿Más razones?

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D.R.
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Muchos niños que comen en casa con dificultad, lo hacen sin problema en el colegio, para desconcierto de sus padres. Si es tu caso, el primer paso para resolver este dilema es mantener la calma.

El segundo, considerar que la situación puede estar relacionada con una respuesta emocional del pequeño a la presión de los padres para que coma, más si está en una etapa de rebeldía, en la que necesita oponerse para reafirmar su “yo”.

Ante la insistencia, su negativa se agrava y puede aprender a usarla como arma de manipulación en las comidas.

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Cómo le enseña el comedor escolar

Si comer en casa es una lucha diaria, dejar que lo haga en el cole puede ser una buena opción.

El comedor escolar suaviza la actitud negativa del niño caprichoso o inapetente y suele lograr que coma de todo, en la cantidad precisa y en el tiempo pautado. ¿Por qué?

- La comida es una actividad lectiva más, con un tiempo marcado y un incentivo: “al acabar, salimos al patio”. Un estímulo que le anima a centrarse y a comer en ese plazo.

- Comer a una hora fija y en el mismo lugar crea una rutina que orienta al niño y le enseña.

- Comparte espacio con otros niños y tiende a imitarlos. Ver que los otros comen, le anima.

- Hay reglas que todos han de respetar. Saben que lo que hay es lo que se come y no hay opciones (salvo alergia e intolerancias).

- El ambiente es más relajado que en casa: hay un tiempo para comer, pero una vez pasa se retira la comida; no le exigen acabar.

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Aplica pautas similares en casa

Si bien es cierto que los comedores escolares favorecen que los niños coman bien o aprendan a tomar de todo, los beneficios de comer en familia son muchos a nivel educativo y emocional.

Aprovecha las cenas y los fines de semana para disfrutar de momentos agradables alrededor de la mesa.

- Déjale participar en todo lo relativo a la comida, según su capacidad: la lista de la compra, el menú, prepararlo, poner la mesa.

- Nada de enfados, chantajes, gritos... Haz de la comida un momento agradable en el que la alimentación no sea el asunto central.

- Aunque haya comido poco, confía en que para él es suficiente. No le prepares otra cosa y no le des nada en la hora siguiente. Así se habituará a comer a sus horas.

- Deja que coma solo. Si le ayudas comerá más rápido, sí, pero no aprenderá.

- Alábale cualquier avance: querrá repetirlo para obtener de nuevo tu aprobación.

- No le hagas caso cuando se porte mal. Cuando vuelva a comer o a sentarse será momento de decirle lo bien que lo está haciendo.

- No le sirvas mucho; ante una cantidad grande de alimento, el niño se desmotiva y deja de comer. Es mejor que tome un poco de cada grupo alimenticio que mucho de uno solo.

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¿Y si donde come mal es en el colegio?

Procura que las comidas en casa contengan todos los nutrientes que necesita.

Prepárale para el recreo un tentempié que no le sacie demasiado (un zumo y un par de galletas).

- Habla a diario con la persona que controla el comedor. Y los días que haya comido bien, llévatelo a merendar al parque, por ejemplo; será un buen incentivo.

- Prepara en casa las mismas comidas que toma en el colegio. Si lo haces de vez en cuando, se irá acostumbrando a ellas.

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