Recetas de temporada para niños

Nísperos, fresas, patatas, tomate, espárragos... Están en su momento óptimo en primavera. Y pueden ser la base de platos riquísimos y muy sanos para los niños.

 

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Confitura de nísperos

Necesitas medio kilo de nísperos, azúcar al gusto
(unos 100 g), el zumo de medio limón y un toque de clavo.
Pela los nísperos y quítales las semillas. Pícalos según te guste la confitura (con más o menos trocitos) y déjalos macerar unas horas con el azúcar y el zumo de limón. A continuación pon la mezcla en una cazuela a fuego lento, con un poquito de agua y el clavo. Remueve bien para que no se pegue y en unos 15-20 minutos estará lista. Deja que se atempere y ya puedes meterla en tarros de conserva y empezar a ofrecérsela a tus hijos cuando quieras. En tostadas para desayuno o merienda les encantará... ¡está riquísima!

Sobre los nísperos...

La primavera es la época óptima de esta deliciosa fruta rica en vitamina C, que aporta gran cantidad de agua y mucha fibra, lo que va genial para evitar el estreñimiento tan propio de los niños; además, combate los gases y las digestiones pesadas y su sabor, mitad dulce mitad ácido, suele gustar a casi todos. Ofréceselos a tu hijo cuando estén bien maduros (pero prietos), pues los más verdes sí pueden resultar indigestos. 

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Escalopines al limón

Precisas varios filetes finos de cerdo, limones, harina, huevo, sal, pimienta, pan rallado y aceite de oliva.
Salpimenta los filetes, pásalos por un poquito de harina, después por el huevo batido y a continuación por pan rallado. Fríelos en una sartén con aceite de oliva y déjalos en una bandeja con papel de cocina para retirar el exceso de aceite. Coloca sobre cada filete una rodaja de limón. Delicioso. Para los mayores podéis añadir al plato anchoas y alcaparras si os gustan los sabores más fuertes.

Sobre el limón...

El limón Verna es el más típico en nuestras latitudes y ahora empieza su mejor momento. Este alimento, tan fácil de incorporar a tantos platos, tiene propiedades antisépticas y depurativas; y además refuerza el sistema inmunológico gracias a sus vitaminas C, A, P y del grupo B. En esta receta complementa una deliciosa carne magra de cerdo, proteínas de calidad y casi sin grasa.  

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Tortitas con fresas y plátano

Mezcla en un vaso de batidora un huevo, 100 g de harina con levadura, 150 g de leche, 15 g de azúcar, 10 g de aceite de oliva y una pizca de sal. Fresas y plátano al gusto. Miel o sirope de arce.
Bate hasta obtener una masa homogénea y sin grumos. En una sartén pequeñita ve echando la masa con un cucharón (a fuego medio/fuerte) y voltea. Sirve las tortitas apiladas y colocando entre ellas la fruta troceada (para niños pequeños pícala mucho) y decora con un chorrito de miel o de sirope de arce.

Sobre las fresas...

Llega por fin la temporada de fresas. Esta exquisita fruta, rica en vitamina C y del grupo B, potencia una buena salud ósea y ocular, tiene propiedades antiinflamatorias y ayuda a regular el ritmo digestivo e intestinal. Combina perfectamente con las tortitas, contrastando en ligereza y sabor. Y si las acompañas de plátano, el éxito está asegurado.

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Ensalada de patata

Necesitas 4 patatas nuevas, 4 salchichas frescas, cebolleta, mahonesa, mostaza y perejil.
Pon a cocer las patatas y cocina las salchichas a la plancha, sin dejarlas muy hechas. Pela las patatas (cuidado con quemarte) y córtalas en trocitos, haz lo mismo con las salchichas y júntalas en un bol grande. Deja enfriar, pica la cebolleta y añádela al bol. Mezcla mayonesa y mostaza al gusto e incorpora la salsa a la ensalada. Espolvorea con perejil. Podéis tomarla del tiempo recién hecha o fría.

Sobre la patata...

El inicio de la primavera marca la temporada de la patata nueva. Es una gran fuente de energía, aporta vitaminas B6 y C y apenas tiene grasa. En este plato combina perfecta con las proteínas de las salchichas (escógelas siempre de calidad) y los minerales (potasio, magnesio, fósforo) y la fibra que aporta la cebolleta.

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Rollitos de espárragos con pescado

Te damos dos variantes. Una muy sencilla, consiste en cocer los espárragos en agua con sal y enrollarlos en tiras de salmón ahumado. Listo.
La segunda es cambiar el salmón por filetitos de lenguado. En este caso, cuando estén los espárragos cocidos al dente envuelve con tres de ellos cada filete, salpimenta, ponlos en la fuente del horno pintada con un poquito de aceite de oliva y rocía un poquito de limón sobre ellos. En 12-15 minutos a 180ºC estarán perfectos.

Sobre los espárragos...

Los verdes son una fiesta de vitaminas (sobre todo del grupo B) y minerales (hierro, calcio, potasio, yodo, zinc...). Además, hacen trabajar al intestino y a los riñones ¡y favorecen el sueño! Junto al pescado (fuente de proteínas) forman un plato completo. Si eliges pescado blanco puedes dárselo a los niños varias veces por semana; si optas por el azul, los últimos estudios afirman que una por semana es suficiente

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Pastel de tomates

Necesitas 1 kilo de tomates tipo pera, queso rallado (de la clase que más guste a los niños, los sabores varían mucho), pan rallado y una nuez de mantequilla.
Lava bien los tomates y colócalos en rodajas anchas en una fuente apta para el horno. Mezcla el queso con el pan rallado y ponlo encima de los tomates. Sigue haciendo el pastel en capas. Por último, reparte la mantequilla, adereza con una pizca de pimienta y tomillo y hornea unos 15-18 minutos a 180ºC.

Sobre el tomate...

Es un alimento básico en la dieta mediterránea y admite multitud de presentaciones. El tomate es rico en fibra, bajo en sodio, ayuda a hacer la digestión y es un multivitamínico (B, C, A) natural. El segundo protagonista de este plato es el queso fresco, un lácteo rico en calcio y proteínas.

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Ravioli de calabaza

Necesitas pasta cortada para ravioli (casera o comprada), 250 g de calabaza, 150 g de requesón, un huevo, sal, pimienta, nuez moscada, albahaca y queso rallado.
Prepara un puré con la calabaza (puedes hacerlo al microondas, una vez hayas pelado la calabaza, retirado sus pipas y cortado en trozos). Aplástala con un tenedor, deja que se atempere y mezcla con el queso y con el huevo batido. Añade la sal, la pimienta y la nuez moscada, al gusto, pero sin pasarnos. Rellena los ravioli (es más fácil si la masa ha estado previamente en la nevera) y séllalos. Sólo queda cocerlos unos 4-5 minutos en agua con sal, en poquitas cantidades para que no se peguen. Puedes presentarlos con un chorrito de aceite de oliva y espolvoreados con albahaca y queso rallado o con una salsita ligera de queso o de yogur.

Sobre la calabaza...

Es uno de los alimentos típicos de la dieta infantil, por su sabor suave, su alta tolerancia digestiva y sus numerosos nutrientes. Aporta vitamina A y C, además de otras del grupo B, necesarias para el desarrollo del sistema inmunológico. También es rica en potasio, mineral esencial para la actividad muscular y nerviosa.

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