Cómo (y qué) debe comer en verano

Asegurar una buena hidratación, reponer la energía y ofrecer platos atractivos para evitar la inapetencia. Son las claves para conseguir una alimentación saludable de los niños en los meses de calor.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Claves a seguir en su alimentación en los meses de calor

Se acabó la rutina: vacaciones, juegos, sol, playa, mar, piscina... Pero la alimentación del niño suele verse afectada: aparece cierto desorden en los horarios de las comidas y el pequeño puede mostrarse algo inapetente.

Para conseguir una dieta saludable es muy importante vigilar su hidratación y elegir alimentos que le aporten energía y le resulten apetecibles.

“Hay que ofrecerle platos ligeros y frescos (ensaladas de pasta o legumbres, pescados y carnes a la plancha, patata cocida...). Debemos evitar los fritos, dado que estos alimentos resultan más difíciles de digerir y al niño le cuesta más comerlos en verano debido a las altas temperaturas”, recomienda la nutricionista Leticia Garnica Baselga.

Lo ideal es que tome tres comidas principales (desayuno, comida y cena) y dos tentempiés (media mañana y merienda). Pero si está inapetente puedes rebajar la cantidad de cada comida y aumentar la frecuencia, es decir, ofrecerle poco alimento pero más a menudo. Eso, y seguir las claves que te damos en las siguientes páginas para que tu hijo esté bien alimentado en verano.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Que no le falte el agua, para que esté bien hidratado

Vigilar la hidratación del niño es lo primero que debes tener en cuenta. El aumento de su actividad física unido al calor hace que sude más, por eso es importante que reponga el líquido perdido. No olvides darle agua a menudo, es la clave para evitar la deshidratación.

¿Cuánta debe beber? Entre los 7 meses y el año de edad, el requerimiento hídrico es de 0,8 litros diarios, asumiendo que esta cifra proviene tanto de la leche materna como de los alimentos ingeridos. Los niños de entre uno y tres años necesitan diariamente un total de 1,3 litros, de los cuales conviene que sean de agua unos 0,9 (unos cuatro vasos). Y los que tienen entre cuatro y ocho años requerirán algo más (1,4 litros, de los cuales 1,2 L o cinco vasos serán de agua).

Es conveniente ofrecer una cantidad extra de hasta 300 ml de agua (según la edad) por cada grado de temperatura que supere los 37 ºC, según se recoge en un estudio realizado por el Instituto de Investigación Agua y Salud y La Asociación Española de Pediatría.

Y si el niño hace deporte o se mueve mucho, también es importante que empiece a beber durante el juego o el ejercicio lo antes posible.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Frutas acuosas y verduras, más hidratación

Los alimentos más recomendados para hidratarle son las frutas y verduras porque, además de nutrientes, poseen un alto contenido en agua. Puedes ofrecerle gazpacho (muy rebajado con agua), cremas frías y ensaladas.

Si durante el verano acudís con frecuencia a la piscina conviene que lleves alimentos secos y salados (como frutos secos, patatas fritas...) para ofrecer a tu hijo después del baño.

Y ello por una razón muy concreta: “El agua de las piscinas es dulce en la mayoría de los casos, esto hace que el niño pierda sales minerales (por ósmosis, al tener el cuerpo del niño más sales minerales que el agua, se produce el intercambio). Al darle estos alimentos reponemos las sales que ha perdido y conseguimos que beba porque le darán sed”, explica la nutricionista Nerea Cenoz.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Ensaladas y alimentos energéticos

Los alimentos ricos en hidratos de carbono (pasta, cereales, legumbres, patatas) deben de estar muy presentes en la dieta del niño, ya que son muy energéticos y además gustan mucho a los más pequeños.

Las ensaladas son una de las mejores opciones porque en ellas cabe de todo y puedes conseguir un plato único muy completo: arroz o pasta, atún, jamón de York, aceitunas, huevo duro, queso fresco, pechuga de pollo troceada, etc.

“Conviene no cocinar de forma grasa para evitar digestiones pesadas, lo mejor es cocer el arroz, la pasta, la patata o las legumbres en agua, escurrir y aliñar con aceite de oliva”, apunta Leticia Garnica.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
¡Qué buenas las legumbres, pero en platos fríos!

No olvides las legumbres, son de los alimentos más energéticos y completos que existen porque aportan hidratos de carbono, proteínas y fibra.

Como hace calor, debes prepararlas en frío. Por ejemplo, ensalada de lentejas, de garbanzos o de guisantes con pasta o arroz. “La combinación de verduras con legumbres o cereales (siempre mejor integrales) en formas de ensaladas crea unas comidas estupendas para el verano, tanto para tomar en casa como para llevar a la piscina o a la playa”, indica Nerea Cenoz.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Y entre horas, tentempiés refrescantes

En verano es frecuente que los niños piquen más entre horas, por eso es importante vigilar que no coman alimentos demasiado calóricos (bollos, chuches...). “Los mejores tentempiés en esta época del año son un zumo o una pequeña cantidad de fruta con alto contenido en agua, como puede ser melón, sandía e incluso el melocotón”, aconseja Leticia Garnica.

¿Y cómo lograr que se tomen la fruta? Una manera divertida y refrescante de conseguirlo es dársela en forma de helado: basta con que la batas muy bien, la pongas en moldes divertidos y la congeles. Así el éxito está asegurado.

Otras opciones saludables y refrescantes las tienes en los lácteos: un vaso de leche, un yogur, un batido o un helado le aportarán calcio y energía para seguir jugando.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Siete alimentos frescos que le ayudan a combatir el calor

Apuesta por estos alimentos ahora que hace calor. Les encantarán y son sanos y nutritivos:

- Melón: aporta agua, vitaminas A, B y C y potasio, para mantener en forma sus músculos. Dale rodajas para chupar.
- Sandía: también rica en agua, gusta por su sabor y color. Dásela al natural, en gelatina, en zumos...
- Melocotón: rico en carotenos, que previenen daños en la piel por la exposición solar. En trocitos o con yogur.
- Tomate: vitaminas C y B, agua, minerales... Un buen comodín para dar más alegría a los platos.
- Yogures, leche, helados: ricos en proteínas y calcio. Nutren, hidratan y proporcionan energía.
- Pescado: aporta proteínas, minerales y grasas Omega-3, sobre todo el azul (sardinas, bonito, boquerones).
- Plátano: hidratos de carbono, fósforo y potasio. Al natural o en helado casero (genial con fresas).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Contra la inapetencia por el calor, hazle platos divertidos

El calor hace que disminuya el apetito de los niños, por eso hay que echar mano de la imaginación para ofrecerles platos atractivos.

Además, se recomienda mezclar los alimentos menos apetecibles (pescado, verduras), con otros que les gusten más. como la carne y la pasta. Por ejemplo, en pizzas, ensaladilla, ensaladas de colores...

“Si les presentamos un plato colorido, más en esta época en la que hay muchos alimentos de colores, les gustará más”, explica Leticia Garnica.

Y otra idea que nos propone nuestra asesora es la de dibujar una carita en el plato: haz una ensalada de pasta, coloca unos tomatitos cherry como ojos, una zanahoria como nariz y dibuja una enorme sonrisa con un poco de maíz.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo