Ideas para un picnic con niños

¿Quieres preparar una excursión en familia? Comer de picnic es divertido para los niños y si te organizas, ¡más sencillo de lo que parece!

 

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Toda una experiencia

Ya sea en la playa, en un prado o en la montaña, a los niños les encanta comer de picnic al aire libre. Y lo cierto es que estas ocasiones son ideales para disfrutar en familia, reforzar vuestros vínculos y hacer de la comida lo que debe ser: un momento lúdico para compartir.
Además, en la naturaleza los niños descubren “nuevos mundos” y corren a sus anchas. Y el ejercicio, la aventura y el aire libre les abren el apetito y les sientan muy bien. Solo deberás tener en cuenta algunos criterios de higiene y determinadas pautas para elegir sus alimentos.

Plato único, buena opción

Aunque vayáis a pasar una jornada lúdica, el menú debe ser equilibrado. Los platos únicos son una solución ideal. Suele funcionar muy bien con los niños y permiten ofrecerles todos los nutrientes que necesitan sin tener que cargar con demasiadas fiambreras. Buenos ejemplos de platos únicos son una ensalada de arroz o pasta con guisantes, maíz y jamón dulce, o una de patata con tomate y jamón. De esta manera le estarás dando hidratos de carbono (pasta o arroz), vitaminas y minerales (verdura) y proteína (jamón). Toma como base la verdura de temporada. Tomates, zanahoria, calabacín o pimientos están en un momento óptimo.

Alimentos fresquitos

Decántate por platos fríos. “Con el calor los niños tienden a comer menos y las preparaciones refrescantes apetecen más”, explica Margarita Pich, gastroenteróloga pediátrica del Hospital Quirón Teknon de Barcelona. Además, los platos calientes sacian más y complican la intendencia porque hay que mantener su temperatura.  Una idea son las cremas de verdura frías o tibias, que puedes ofrecerle en vasitos, como la crema de calabaza y zanahoria o la de calabacín con queso.

Comer con las manos

Otra buena opción es preparar cosas que el niño pueda coger con las manos. Un día al aire libre lo pide, ¿no? Por ejemplo, un filete de pescado o una pechuga de pollo empanada y cortada a trocitos, las socorridas croquetas (puedes llevarlas de pollo y verdura), o una tortilla de patatas, o verdura a tacos...
También está la opción de un bocadillo. El de pan de molde con jamón o pavo y con queso es ideal, blandito y fácil de masticar para el pequeño. Y si le añadimos lechuga y rodajas de tomate, queda un plato muy completo.

No olvides las bebidas

Otro punto importante es no descuidar la ingesta de líquido (también en invierno, pero sobre todo en verano) para prevenir la deshidratación. “Con el calor los niños tienen más sed; aprovéchalo y ofrécele líquido a menudo, sobre todo si está al aire libre”, puntualiza la doctora.
Dale principalmente agua, pero no olvides otras posibilidades. La horchata es una opción excelente, rica en vitaminas y minerales (no se la des antes de comer o le quitarás el hambre). También son muy prácticos y sanos los yogures bebibles, que se tomarán en un santiamén.
Y recuerda que comer al aire libre no implica renunciar a la fruta fresca. Al contrario, es una opción excelente porque acaba con la sed e hidrata mucho. Más que zumos, que se oxidarán si los llevas preparados de casa, opta por otras preparaciones: haz una macedonia con las variedades de temporada (melocotones, nísperos, uva...) o, simplemente, corta trozos de sandía o melón, ¡nada más refrescante!
Las gelatinas son otra forma de beber agua muy divertida y recomendable, según la doctora, porque además, aportan proteína y vitaminas. Para hacerla en casa (es muy sencillo) mezcla agua con gelatina, añade zumo de naranja o trocitos de fruta y ya está lista. La puedes llevar en una neverita e ir cortando trozos.

Transportar los alimentos

Busca accesorios que te ayuden en el transporte y durante la comida. Es la otra mitad de lo necesario para asegurarte de que todo salga bien. No necesitas cargar con medio maletero lleno, pero sí llevar algunos básicos.
Ante todo, por supuesto, una neverita para conservar el frío. También son muy útiles los tuppers o fiambreras para transportar los alimentos con seguridad. En cuanto a la bebida, los termos o las cantimploras de acero inoxidable, que conservan bien la temperatura, te serán útiles. Si llevas bocadillos, existen bolsas especiales para envolverlos sin que queden correosos, o fundas de tela que luego se lavan en el lavavajillas.

Vajillas, servilletas...

Para la comida en sí, piensa en cosas que te faciliten la vida. Cuanto más práctico sea el menaje, mejor. Por ejemplo, una vajilla de plástico (para evitar roturas), servilletas y mantel de papel y un babero de plástico (mejor que los de tela). Llévate también una manta para instalaros, la cuchara o el biberón de tu hijo y unas toallitas húmedas para limpiar la cara y las manos al niño.

Todo preparado para el picnic

Cuando lleguéis al sitio del picnic, ten la precaución de no dejar la neverita en el coche durante demasiado tiempo, en especial si está a pleno sol, porque irremediablemente irá perdiendo frío.
Si has optado por algún tipo de ensalada, lo ideal es llevar las verduras frescas ya limpias y escurridas de agua, y una vez en el sitio, cortarlas y añadirlas a la ensalada. Luego alíñala (si la llevas aliñada de casa, la lechuga quedará pocha). Lo mismo con la fruta, pélala al momento, así evitas que se oxide y pierda propiedades. En realidad sólo son unos minutos y si tu niño ya es un poco mayor, puedes incluso pedirle que te ayude en la preparación. Será un momento muy divertido.
Cuando saques los alimentos, protege las fuentes con film para que no entren insectos. Y hazlo también con las bebidas en lata: si entrase una avispa sería muy peligroso. Por último, si la sobremesa se alarga, pon la comida sobrante en la bolsa isotérmica o guárdala para tirarla si ha estado mucho tiempo fuera, ya que el calor puede haberla estropeado.

¡A comer!

Cuando llegue la hora de empezar a comer, busca un sitio a la sombra. No sólo por los alimentos, que fermentan rápidamente con el calor, sino porque comer a pleno sol no es nada recomendable.
Otro consejo: pese a que os lo estéis pasando estupendamente, intenta no cambiar excesivamente los horarios a los que está habituado tu hijo. Si demoras demasiado la hora de la comida, puede ocurrir que llegue tan cansado que no tenga hambre. De la misma forma, piensa en su descanso posterior. Si está acostumbrado a la siesta, ponle a dormir sobre su manta en un sitio con sombra.
Si sigues todas estas pautas, seguro que todos regresáis a casa felices y con ganas de volver a organizar otro picnic.

El tentempié y la merienda

Si vais a estar todo el día fuera de casa, además de en la comida deberás pensar en estas dos colaciones. El criterio a seguir es muy similar:  platos fáciles de elaborar y de comer y saludables.
A media mañana:
Para el tentempié, opta por fruta troceada o incluso por verdura (unos palitos de
zanahoria o pepino fresquitos, por ejemplo, son ideales).
Y a media tarde:
En el caso de la merienda, y para cambiar la opción de la fruta, prueba con algún yogur o postre lácteo, o por galletas, o por bastoncitos de pan acompañados de queso o unas lonchas de pavo. Y, por supuesto, alguna bebida.

Precauciones a tener en cuenta

A la hora de organizar comidas al aire libre en el verano, debes seguir varias pautas para prevenir intoxicaciones:
• Evita preparaciones frescas con huevo, como la mayonesa (por el peligro de salmonela), salsas y cremas de leche tipo bechamel. “Con el calor no apetecen tanto y además se estropean fácilmente”, explica la doctora.
• En el transporte, no mezcles los alimentos frescos con los cocinados.
• Lava siempre la verdura y fruta, pero pélala justo antes de consumir.
• Si llevas algún plato de carne o pescado, asegúrate de que no haya quedado crudo en ningún punto.

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