¿Puedo darle congelados?

Claro que sí. Son sanos, nutritivos y adecuados para las comidas del bebé o del niño, puedes optar por ellos. Solo tienes que comprarlos bien y prestar atención al modo de conservarlos y descongelarlos.

 

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Una opción sana y nutritiva

Puede que al ir a la compra te surja la duda de si los alimentos congelados son buenos para los peques. La respuesta es que, sabiendo cuáles comprar y cómo conservarlos y cocinarlos, son una opción sana y nutritiva para toda la familia.
Aunque una alimentación óptima se basaría en el consumo de alimentos frescos, hay que ser realistas. Y es que, desde que se recolecta la fruta o se sacrifica al animal hasta que llegan a la mesa, los productos han perdido más propiedades que si se hubiesen congelado desde el primer momento. Por eso, si ves que el alimento fresco no tiene mucha calidad y no vas a dárselo en 24 horas, adquiérelo congelado.
Eso sí, ten en cuenta que cuando compres estos productos en los comercios deben cumplir con unas estrictas normas de higiene, caducidad y procedimiento de envasado.

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Ventajas de estos alimentos

Los congelados industriales suelen garantizar que los alimentos nos lleguen en perfecto estado: con sus propiedades nutritivas (vitaminas, minerales, etc.) casi intactas, con una buena conservación de su sabor, textura, color y olor, y permitiéndote aprovechar al máximo el producto (por ejemplo, un alto porcentaje del pescado fresco se va en desperdicios).
Además, los niños suelen aceptar muy bien los congelados. Por ejemplo, el pescado no tiene espinas y las verduras, al ser todas iguales y de colores vivos, les llaman más la atención que las troceadas en casa. Y algunos, como los nuggets o las barritas, se venden con formas divertidas y pequeñas para que puedan cogerlos con los dedos (recuerda que los fritos deben tomarse ocasionalmente para no aumentar el riesgo de colesterol y obesidad).
También ayudan en el día a día economizando el tiempo: algunos no requieren descongelación previa, por lo que son prácticos y hacen que no tengas que pasar mucho rato en la cocina; pueden almacenarse durante meses, de esta manera no tienes que ir cada día a la compra; y a veces salen más económicos que los productos frescos.
Sin embargo, hay ciertos alimentos que no conviene adquirir congelados: los que se pueden obtener frescos en esta época del año y el pescado azul menudito (boquerones, sardinas...), dado que pierde su sabor. Eso sí, congélalo en casa antes de consumirlo.

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En buen estado

Que no se rompa la cadena del frío es fundamental para evitar que se pierdan los nutrientes y el sabor. Ten en cuenta estos consejos:
• Cuando vayas a la compra deja los congelados para lo último (comprueba que el arcón esté a –18 ºC) y mételos en una bolsa isotérmica. Si vas a tardar en ir a casa es mejor que hagas el pedido a domicilio.
• Si los compras al peso, hazlo en un establecimiento de confianza donde tengas la seguridad de que el producto ha sido bien tratado.
• Si, por el contrario, te decantas por los empaquetados, fíjate en que tengan un buen etiquetado en el que aparezca la composición, elaboración y fecha de caducidad.
• Rechaza los congelados que estén sucios, rotos, apelmazados, con escarcha o mojados, ya que es una señal de que la cadena del frío se ha roto. Tampoco compres los que estén por encima de la línea que indica la carga máxima  que soporta el congelador.
• Nada más llegar a casa, saca los alimentos de la bolsa isotérmica y mételos en el congelador. Si ves que algún producto se ha descongelado no lo vuelvas a congelar, ponlo en la nevera y consúmelo antes de 24 horas.
• Respeta el tiempo de conservación indicado según el tipo de congelador que tengas: una semana si es de una estrella, un mes si tiene dos estrellas, tres meses si es de tres estrellas y hasta un año si es de cuatro estrellas.
• Y ten presente también el periodo máximo de conservación de cada alimento concreto; debes consumirlo antes de que se pase.

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¡Al frigorífico!

• Separa los alimentos en pequeñas porciones para luego poder descongelar solo la cantidad que necesites.
• Utiliza bolsas o recipientes específicos para este uso y saca el aire para que el alimento no pierda su humedad.
• Cuidado con las botellas, no deben llenarse enteras ya que los líquidos se dilatan.
• Los alimentos que congelamos en casa también tienen fecha de caducidad (con el tiempo pierden propiedades nutricionales). Pon la fecha de congelación en el envase y fíjate en las recomendaciones de tiempo de consumición que vienen en el congelador.
• Limpia bien los alimentos antes de meterlos al congelador, pero no los laves porque pierden vitaminas y minerales.
• Si se trata de algún plato previamente cocinado, espera a que se enfríe bien.
• Baja el congelador a –30º y cuando el producto se haya congelado, mantenlo a –18 ºC.

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Descongelar bien

• Es muy importante que sigas las instrucciones que aparecen en el envase (algunos alimentos no requieren descongelación antes de cocinarlos, como ocurre con las verduras y hortalizas, y otros sí).
• Deja los alimentos congelados en la nevera hasta que se descongelen (unas 24 horas aproximadamente).
• Si tienes prisa puedes utilizar el microondas para acelerar el proceso, aunque es mejor evitarlo.
• No descongeles nunca los alimentos poniéndolos bajo un chorro de agua caliente porque se pierden muchos nutrientes.

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Cuando los congelas tú

Si congelas los alimentos en casa, recuerda que también tienen fecha de caducidad. Ten en cuenta que debes evitar salarlos, ya que la congelación potencia más los sabores, y separa bien las piezas para que no se peguen ni apelmacen.
Tiempo de conservación
• Las verduras, hortalizas y la carne roja (quítale la grasa) se conservan bien entre 6 y 12 meses.
• El pollo y los quesos aguantan en buen estado entre 4 y 8 meses.
• Los guisos, la pasta, el pan y el marisco debes consumirlos en 3 meses.

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Y los alimentos frescos...

En la mayoría de los casos, puedes congelarlos en casa (con algunos, como el pescado, es conveniente hacerlo siempre). Pero hay algunos matices. Por ejemplo, no es buena idea comprar frutas y verduras frescas y congelarlas después a no ser que tengas una máquina que congele a la velocidad idónea (en caso de que tu congelador sea de cuatro estrellas y veas que se te van a poner malas las verduras, sí puedes hacer una excepción).
Y recuerda que no debes congelar un plato que hayas preparado con productos congelados, ni los huevos ni los tarritos infantiles.

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