Los 5 ingredientes estrella de los desayunos de niños

Leche, cereales, fruta, aceite de oliva y jamón o huevo… Prepárale un desayuno apetecible y saludable, basado en las recomendaciones de los expertos en nutrición.

 

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Cereales en el desayuno del niño

Uno de los ingredientes fundamentales en el desayuno del niño son los cereales. El bebé puede tomarlos molidos desde que lo autorice su pediatra (la norma es: cereales sin gluten a los 4-5 meses y con gluten a los 6 meses, con lactancia materna). Cuando ya mastique, puede tomar pan o galletas.

Qué aportan los cereales
Hidratos de carbono complejos de absorción lenta (energía que dura), vitaminas del grupo B (tiamina, riboflavina, niacina), muy importantes durante el crecimiento, y minerales como el hierro y el calcio. También fibra (por eso para los niños con estreñimiento el pediatra puede indicar el pan integral).

Ideas de desayuno con cereales
Hasta los 12 meses, cereales molidos en biberón o papilla. Para niños que ya mastican bien es bueno que el desayuno incluya pan tostado, cereales enriquecidos o galletas. Puedes untar el pan o las galletas con queso fresco, mermelada de fruta, crema de cacao… A partir de los 2 años, si le gustan los frutos secos, añade una cucharada de almendras molidas a los cereales de la leche.

La leche o el yogur

La leche es el alimento básico en la dieta del bebé. La ideal es la leche materna y lo recomendable es prolongar la lactancia todo lo posible, complementándola con otros alimentos desde el 6º mes. Si toma de fórmula ha de ser de inicio o tipo 1 hasta los 6 meses de vida y a partir de aquí debe tomar leche de continuación o tipo 2. Cuando cumpla el año tendrás que hablar con el pediatra para que te aconseje qué tipo debes darle. El yogur o el queso fresco puedes ofrecérselo desde el 8º-10º mes de vida.

Qué aportan los lácteos
Los lácteos son ricos en calcio y vitamina D y contienen proteínas de alto valor biológico; su azúcar principal, la lactosa, ayuda a la absorción de los nutrientes (vitaminas del grupo B, riboflavina, y vitamina A). El calcio es imprescindible para el crecimiento de los huesos. En niños con sobrepeso puede ser recomendable cambiar a lácteos semi o desnatados (la grasa de la leche es fundamentalmente saturada). El yogur, además, es una fuente de probióticos, que mejoran el tránsito intestinal.

Ideas de desayuno con lácteos
Si ya ha comenzado a desayunar en taza es probable que extrañe la textura de la leche, más líquida que la papilla de cereales del biberón. Prueba a echarle unas cucharadas de sus cereales en la leche; otro truco es chocolatearla con cacao o mezclarla con fruta a modo de batido. Si no le gusta la leche combínala con otras opciones: queso fresco con pera, con miel o membrillo; un yogur con unas cucharadas de triturado de frutas; o postres lácteos caseros (arroz con leche o natillas).

Aceite de oliva, ideal para tu hijo

El aceite de oliva virgen es una grasa de gran calidad que podrás incorporar en el desayuno del niño a partir de los 18 meses.

Qué aporta el aceite de oliva
Ácido oleico, que ayuda a mantener a raya al colesterol malo y protege de trastornos cardiovasculares. También es rico en vitamina E, un antioxidante que aumenta las defensas frente a las enfermedades. Además, facilita la digestión, combate el estreñimiento y contribuye al desarrollo de los huesos. Eso sí, es muy calórico, por lo que su consumo debe ser constante pero moderado.

Ideas de desayuno con aceite de oliva
Pon una cucharada de aceite de oliva virgen extra (el más saludable) en una rebanada de pan y espolvorea con azúcar, le encantará (si añades un chorrito de este aceite a los purés del bebé, luego lo tomará así en el desayuno). Y utilízalo para cocinar tortillas y huevos revueltos, que suelen gustar a los niños para desayunar.

La fruta, esencial en el desayuno

Es uno de los alimentos que no deben faltar en la primera comida que hace el niño en el día. A partir de los 6 meses de vida puedes ofrecerle zumo natural de naranja, comienza por unas cucharadas en el desayuno. Otras frutas, como la pera, el plátano y la manzana, podrá tomarlas en forma de puré. Las tropicales, la fresa, el melocotón, el kiwi, el albaricoque y los frutos secos no se aconsejan hasta los 2 años.

Qué aporta la fruta
Muchas vitaminas (A, E, C, B, ácido fólico), minerales (sodio, potasio, fósforo, calcio, hierro, zinc, selenio, magnesio), fibra y agua. Su carácter ácido mejora la absorción del hierro proporcionado por los cereales del desayuno. Lo ideal (para niños mayores) es consumirla natural, fresca y entera y previamente lavada (los antioxidantes se encuentran en mayor concentración próximos a la cáscara), aunque hay niños que la prefieren en compota. En forma de zumo pierde contenido en fibra. En cuanto a las frutas desecadas, aportan menos agua y más energía.

Ideas de desayuno con fruta
Alterna los zumos con la fruta triturada o en compota: de ciruelas (ideal para los estreñidos) o de manzana. Puedes prepararla en macedonia, cuando sepa masticar, o asada (plátano y pera). En invierno tomará de mejor gana la compota templada.

El jamón York o el huevo

A medida que el niño se haga mayor demandará más alimentos en el desayuno: puedes incorporar, alternándolos, jamón de York, pechuga de pavo o huevo, desde los 2 años. Eso sí, recuerda que no debe tomar más de tres huevos a la semana.

Qué aportan el jamón York o el huevo
El jamón es una buena fuente de proteínas, vitamina B12, hierro, zinc, potasio, fósforo y también de grasa saturada y sodio, por lo que se debe elegir las partes más magras. Las proteínas son necesarias para la creación de células y tejidos y le ayudan a crecer. El huevo contiene proteínas de alto valor biológico, vitamina A, D, B12, fósforo y selenio.

Ideas de desayuno
Puedes desmenuzar el jamón o el huevo duro para que los coma con los dedos. Cuando ya mastique bien, unta la loncha de jamón o de pavo con compota de fruta o queso fresco y haz un rollito, le gustará. O prepárale una tortilla de un huevo o un revuelto con una pizca de leche.

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