Pescados y mariscos para niños

Mejillones, berberechos, sardinas, gambas… Si estáis cerca del mar y tu hijo ya tiene edad para tomarlos, ofréceselos. Son sanos y muy nutritivos.

 

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Mejillón, ideal para los peques

Es uno de los alimentos marinos más completos: posee muchos nutrientes y una carne sabrosa. Su contenido en proteínas es similar al de la ternera, pero es más digestivo y no contiene grasa.

Qué aporta

Este tesoro del mar aporta proteínas de alto valor biológico; ácido graso Omega-3, que posee propiedades cardioprotectoras; mucha vitamina B12, necesaria en el crecimiento, y hierro para prevenir la anemia. Y además, potasio, fósforo y zinc, un mineral que ayuda a cicatrizar las heridas.

Cómo consumirlo

Lo más saludable es tomarlos al vapor, en lugar de empanados y fritos o en salsa. Conviene quitarles las barbas antes de ofrecérselos al niño para evitar que se atragante y enseñarle a comerlos con el tenedor, ya que podría cortarse si chupa la cáscara. Si el niño es pequeño, debes cortárselo en trocitos para que los mastique mejor y eliminar las partes de color oscuro, que son las más duras. Puedes aderezarlos con limón o tomate frito (que son ricos en vitamina C y ayudan a absorber el hierro).

 

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Gambas, a tu niño le encantarán

Este crustáceo pertenece al grupo de los mariscos, como el langostino o la cigala, pero al ser más pequeña y tierna, resulta más fácil de manejar y pelar para los niños.

Qué aporta

Mucho yodo, que colabora en el metabolismo de otros nutrientes; además, vitamina B12 y vitamina E, un antioxidante que fortalece el sistema inmunológico y el nervioso, y muchos minerales. Hay que tener en cuenta que posee bastante colesterol, pero también tiene una concentración alta de ácidos grasos insaturados que ejercen un efecto reductor del mismo. No conviene que el niño las tome a diario, puede hacerlo una o dos veces por semana.

Cómo consumirla

Suelen cocinarla a la plancha, en paella o con pasta y también en revuelto. Cualquier opción es válida para los más pequeños. Hay que cerciorarse de quitarle la cabeza (y acostumbrar al niño a no chuparla), porque es la zona más dura y la que suele contener más aristas que pinchan. En el caso de las cigalas, es mejor que se las ofrezcas a tu hijo peladas, porque suelen tener una cáscara bastante dura y con muchas aristas que podrían clavarse en los dedos del pequeño.

 

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Sardina o boquerón, dáselos a tus niños

Son pescados azules grasos que evitan la acumulación de colesterol y aportan muchos nutrientes. El boquerón es uno de los que mejor comen los niños.

Qué aportan

Gran cantidad de grasas buenas –casi 10 g de grasa por cada 100 g de carne– y, en ambos casos, de Omega-3, un ácido graso que ayuda a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos, por lo que posee efectos cardiosaludables. Además, aportan gran cantidad de vitaminas A y D. La primera es necesaria para que las mucosas, piel y tejidos se mantengan sanos. Y ayuda a combatir las infecciones. En cuanto a la vitamina D, ayuda a fijar el calcio en los huesos, por eso es tan necesaria para los niños.

Cómo consumirlos

En verano, la sardina se suele consumir asada a la brasa (en espeto). Pero una forma fantástica para los niños es en filetes rebozados y fritos, limpios de espinas. De cualquier forma, antes de ofrecerle este pescado al niño debes quitarle la cabeza y las espinas. En cuanto al boquerón frito, al ser más pequeño los niños suelen comerlo muy bien e incluso aprenden a desespinarlo ellos mismos. El boquerón en vinagre se prepara crudo, por lo que no es recomendable consumirlo fuera de casa, ya que puede contener anisakis, un parásito que puede producir alergias y que sólo se destruye si se congela el pescado a -18 ºC durante dos días o cuando se fríe.

 

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Mero para los más pequeños

Este pescado, de buen tamaño, es de los más habituales en la carta de los restaurantes durante los meses de verano. Su apreciada carne es de suave textura, de color blanco y muy jugosa. Suele gustar mucho a los niños.

Qué aporta

Muchos minerales (como el fósforo, el magnesio y el potasio) y un alto contenido en vitamina B1 o tiamina, que ayuda a metabolizar los hidratos de carbono para producir energía. Por eso este pescado es muy recomendable en el embarazo, en la lactancia o en las etapas de crecimiento. También se recomienda durante periodos de convalecencia, debido a que en éstos hay un mayor desgaste de esta vitamina. Además, el mero aporta, aunque en cantidades mínimas, vitamina E, un tipo de nutriente poco común en los pescados.

Cómo consumirlo

Suelen prepararlo a la plancha, al vapor, en guisos con salsa o en fritura. Comprueba que no quedan restos de espinas antes de ofrecérselo al niño, aunque éstas se retiran con mucha facilidad. Lo mejor es elegir las piezas más magras, previamente desespinadas. Las ensaladas o las verduras al vapor son un acompañamiento perfecto.

 

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Almejas y berberecho, deliciosos para niños

Son moluscos muy saludables y nutritivos. Los niños se entretienen mucho sacándolos de su concha y comiéndolos o buscándolos entre los granos de arroz de la paella; para ellos es como un juego.

Qué aportan

Mucho hierro; de hecho, contienen mayor cantidad que la carne roja, por lo que ayudan a prevenir la anemia. Este mineral es esencial para los más pequeños, ya que les ayuda a crecer y les proporciona energía. Al contrario que los crustáceos (cangrejo, camarón, langostino, langosta...), los moluscos de concha aportan menos colesterol, por lo que son ideales para consumir a diario. También contienen un buen nivel de potasio, importante para mantener los músculos saludables, y mucho fósforo.

Cómo consumirlos

Puedes encontrarlos en guisos de pescados, paellas o al vapor. Todas las opciones son saludables, pero has de tener una precaución: dáselos al niño sin la concha y acostúmbrale a comerlos con el tenedor, sin meter la concha en la boca (hay un alto índice de atragantamientos con la concha de estos moluscos). La vitamina C ayuda a absorber el hierro de este alimento, por eso se aconseja rociarlos con unas gotas de limón o bien ofrecer de postre al niño alguna fruta rica en vitamina C, como kiwi, naranja, fresas...

 

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Chipirón, calamar o chopitos para niños

Tres variedades de la misma familia que se encuentran muy presentes en los platos de la costa (paella, fideuá, fritura). El calamar es el padre del chipirón y del chopito. Este último suele gustar mucho a los niños.

Qué aportan

Son una gran fuente de vitaminas B3 y B12, yodo y selenio. Además, aportan proteínas y son muy bajos en grasa. La vitamina B12 desempeña un papel muy importante en periodos de crecimiento: contribuye al desarrollo normal del sistema nervioso, mejora el estado de ánimo, aumenta la energía, la concentración y refuerza el sistema inmunológico. Su carencia da lugar a anemia perniciosa.

Cómo consumirlos

Se suelen comer fritos, en paella o con pasta, y a la plancha. Los más tiernos son los chipirones y los chopitos. Los calamares suelen cocinarse troceados en forma de aros, mientras que el chipirón y los chopitos se preparan enteros. Cuando ofrezcas calamares al niño, asegúrate de trocearlos muy bien porque suelen llevar unos hilos o hebras con las que existe riesgo de atragantamiento. La opción más saludable para los pequeños es a la plancha, pero de vez en cuando también pueden tomarlos fritos. No se aconseja tomarlos junto con vitamina C porque suele interferir en la absorción de la vitamina B12.

 

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Cazón, de vez en cuando

El cazón es un tiburón que vive en aguas templadas. Existen varias especies, pero el más apreciado es el tiburón gris, que posee una carne tierna y ligeramente gelatinosa y resulta muy nutritivo. Al ser una especie grande hay que tomarlo con precaución.

Qué aporta

Lo mejor de este pescado es que su carne es muy poco grasa, concretamente tiene un aporte de unos 0,9 g por cada 100 g de alimento, y es muy rica en proteínas de alta calidad (18,7 g). Contiene también vitaminas B, A y E, y varios minerales como fósforo, potasio, hierro y magnesio.

Cómo consumirlo

En Andalucía es muy típico prepararlo en adobo (se macera en un aliño de ajo, pimentón y vinagre) y luego se pasa por harina y se fríe. El niño puede tomarlo, pero al ser frito, conviene que lo acompañe con ensalada en lugar de patatas fritas para evitar el exceso de grasas. También se puede hacer a la plancha, lo que reduce calorías, pero es algo más insípido. Para remediarlo, añade unas gotas de limón para acentuar el sabor.

 

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