Comidas para llevar: De primero...

El hecho de comer en la playa o en el campo no implica tener que renunciar a un primer plato. Los que te proponemos a continuación están exquisitos, se conservan muy bien en la neverita portátil y suelen tener muy buena aceptación entre los más pequeños de la casa.

 

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Nubes de coliflor

Hierve la coliflor, pártela en trocitos, pásalos por huevo y pan rallado y después fríelos en aceite de oliva. Colócalos sobre un papel de cocina absorbente para quitar el exceso de aceite y una vez que se enfríen, guárdalos en un recipiente para transportar. Algo tan sencillo como empanar unos trocitos de coliflor puede convertirse en un plato ideal para la cena del pequeño, sobre todo si os vais de viaje. Tu hijo puede tomar estas “nubes” desde los 2 años, cuando se introducen en su dieta las coles.

“Espaguetis” de colores

Tienes que pelar medio calabacín y una zanahoria y picarlos en juliana (en tiras finas y largas). Luego lava dos judías verdes y un trozo de pimiento rojo y córtalos también en juliana. Pon las verduras en la sartén con algo de aceite y deja que se hagan hasta que estén muy blanditas. Aparte, prepara un filete pequeño de pollo a la plancha, córtalo en tiras muy finas y mézclalo con las verduras. Parecerán espaguetis de colores: naranja, verde, rojo y blanco. Si las tiras te quedan muy largas, córtalas para evitar la posibilidad de que se atragante. Tu pequeño puede tomarlo desde los 18 o los 20 meses.

Vichysoisse ligera

Necesitas puerros (dos o tres), una patata y leche de continuación o materna. Lava los puerros, pela la patata y lávala, trocéalo todo y ponlo en una cazuela; cubre las verduras con agua (sin añadir sal) y deja que cuezan durante unos minutos, hasta que estén blanditas. A continuación, pásalas por el pasapurés mejor que por la batidora, para quitar las hebras de los puerros, añade parte del caldo y echa dos cacitos de leche de continuación o unas cucharadas de leche materna para que la vichysoisse quede más cremosa.
Los bebés pueden empezar a tomarla desde los 6 o los 7 meses, cuando se introducen las verduras en su dieta. Les resulta mucho más fácil aceptarla que el puré “verde” porque lleva leche en su composición, un sabor que les resulta más que conocido.

Arroz con salsa de verduritas

Se trata de una manera fácil de conseguir que el pequeño tome verduras. Pica una zanahoria, un trozo de pimiento rojo, media cebolla y medio calabacín y ponlo todo a fuego lento en una cazuela con aceite de oliva. Cuando los ingredientes estén dorados, añade un vaso de caldo de verduras, déjalo cocer hasta reducir la mitad del caldo y tritúralo todo con la batidora. Mezcla unas cucharadas de arroz con la salsa y echa jamón York picado por encima. Guárdalo en un recipiente isotérmico. Puedes dárselo a tu hijo a partir del año.

Ensaladilla rusa

Cuece en un recipiente una patata pequeña y una zanahoria y en otro, un huevo. A continuación pícalo todo muy finito, junto con una loncha de jamón de York. Añade guisantes de lata (deben estar muy blanditos) y una o dos cucharadas de aceite de oliva. Remueve con mucho cuidado y guárdalo en un recipiente donde se mantenga frío. Los niños pueden tomarlo desde los 18 meses.

Puré de verduras y carne

Prepara su puré de verduras con patata, puerro, zanahoria y judía verde y añade además unos 40 gramos de carne cocida (puede ser de pollo o de ternera). Tritúralo todo y una vez que se haya enfriado, mételo en una neverita portátil. Cuando hace tanto calor no conviene llevar la comida caliente, porque se corre el riesgo de que fermente. Los niños pueden empezar a tomar este nutritivo y apetecible puré desde los 7 u 8 meses.

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