Alimentos congelados para los niños

Si no puedes ir a la compra todos los días o dudas de la frescura de los alimentos que te ofrecen, opta por los congelados.

Hasta hace algunos años se pensaba que cualquier alimento fresco era mejor que uno congelado, pero en la actualidad esta idea ha quedado obsoleta. Según diversos estudios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), si compras un producto fresco y no lo utilizas ese mismo día o al siguiente, puede perder más propiedades que si lo adquieres congelado.

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Este proceso es todavía más acusado en el caso de las verduras y las hortalizas, ya que cuando se produce su compra en el mercado, ya han pasado al menos dos o tres días desde su recogida, y desde entonces el aire, el calor y la luz han ido provocando la destrucción progresiva de vitamina C, ácido fólico y otros nutrientes. A esto hay que añadir que las condiciones de almacenamiento y transporte a veces merman las cualidades alimenticias de los productos.

Son saludables y muy nutritivos

Por todo ello, si las verduras, las hortalizas, la carne o el pescado que vas a comprar para tu pequeño no te parecen frescos o si no tienes tiempo para ir al supermercado todos los días, decántate por los congelados. Y hazlo plenamente convencida de que son una alternativa muy sana para alimentarle bien.

Según asegura David Herradón, gerente de Cendis, una de las empresas distribuidoras de productos congelados más reconocidas de nuestro país: “La congelación impide la multiplicación de los microorganismos, lo que ayuda a mantener casi intactas las propiedades nutritivas de los alimentos. Y también es un método fantástico para conservar el olor, el sabor, el color y la textura de los productos”.

Ten en cuenta, además, que los congelados que adquieres en los comercios cumplen unas estrictas normas de higiene, fecha de caducidad y procedimiento de envasado, por lo que son de plena confianza. David Herradón nos lo explica: “En las empresas dedicadas a comercializar este tipo de productos contamos con todos los medios necesarios para congelar rápidamente, en un tiempo máximo de 30 minutos, a temperaturas muy bajas (es la denominada ultracongelación), y el proceso se realiza justo después de la recolección, si se trata de verduras y hortalizas, de la captura, si hablamos de carne, y de la pesca, en el mismo barco, si se trata de pescado, lo que implica una total garantía de calidad”.

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Otra ventaja de los alimentos congelados es que permiten aprovechar al máximo el producto, ya que según observaciones recientes, entre el 30% y el 40% del peso del pescado fresco se va en desperdicios, y en algunos casos, como el rape, la pérdida de producto alcanza el 70%, algo que nunca sucede con el pescado congelado.

A la mesa, en perfecto estado

Ahora bien, si quieres conseguir que estos productos lleguen a tu mesa en las mejores condiciones de consumo, es muy importante que a la hora de adquirirlos y de consumirlos no olvides tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • No interrumpas la cadena del frío. Para ello, cuando hagas la compra, deja siempre para el final los congelados (de este modo pasarán menos tiempo fuera del arcón que los conserva), guárdalos en una bolsa isotérmica especial para transportarlos (se venden en el mismo supermercado), mételos en el congelador nada más llegar a casa y no los conserves más tiempo del que aparece indicado en la etiqueta: en general, una semana si tu congelador es de una estrella, un mes si es de dos estrellas, tres meses si es de tres estrellas y un año si tiene cuatro estrellas.
  • Antes de comprar un producto, asegúrate de que no ha sido descongelado previamente. Si el envase está roto, aplastado, sucio, empapado o con escarcha, o si los alimentos que contiene aparecen apelmazados, no lo compres. Asegúrate también de que el producto está bien empaquetado y con un etiquetado claro y visible en el que se indiquen la fecha de caducidad, la composición, la elaboración, algunas sugerencias de presentación...
  • Tampoco adquieras los productos si están por encima de la línea que indica el nivel de carga máxima del congelador. Y comprueba que éste marca una temperatura de –18 ºC.
  • Si no puedes evitar que el producto llegue descongelado a tu casa, guárdalo en la nevera y consúmelo en 24 horas, pero no lo vuelvas a congelar. Es importante no hacerlo, pero “no porque a tu hijo vaya a sentarle mal”, nos comenta David Herradón, “sino porque al haberse roto la cadena del frío, el alimento pierde muchas vitaminas y minerales, además de sabor, y su textura también se modifica, quedando más seco o muy blando al cocinarlo, lo que aumenta las probabilidades de que al niño no le guste y lo rechace”.
  • Siempre que vayas a consumir un alimento congelado, es importante que sigas al pie de la letra las instrucciones de descongelación que vienen indicadas en el envase. Algunos productos no necesitan descongelarse antes de ser cocinados, mientras que otros deben pasarse del congelador al frigorífico hasta que se descongelen del todo y prepararlos después. En este último caso, si no tienes tiempo para esperar, puedes optar por utilizar el microondas ya que descongela los productos en pocos minutos, manteniendo muy bien tanto sus cualidades nutricionales como su calidad sensorial (sabor, color, olor y textura).

    ADEMÁS: --> Pautas para congelar los alimentos en casa

    -->Tiempos máximos de congelación de los alimentos

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