Muchos lo rechazan

MUCHOS LO RECHAZAN

Así es. A muchos niños no les gusta el pescado. Un estudio del Fondo de Regulación y Organización del Mercado de los Productos de la Pesca y Cultivos Marinos, realizado entre escolares, revela que cuando en el menú hay pescado, casi uno de cada dos niños tarda más tiempo del habitual en comer.

El rechazo suele comenzar cuando los pequeños empiezan con la alimentación “sólida”, masticable, ya que a los bebés el puré de pescado les encanta.

  • Aquí encontramos una primera clave del rechazo al pescado: su aspecto. A los niños no les gustan los platos aburridos y presentar un filete de pescado cocido lo es. La solución es echar mano de la imaginación y ofrecerle diferentes preparaciones: ¿qué te parece dárselo en brochetas?, ¿y en hamburguesas?, ¿en croquetas?, ¿en empanadillas?, ¿en papillote? Otra idea para “alegrar” el plato es acompañarlo de distintas guarniciones: verduritas de colores, patatitas asadas con jamón...
  • Otro motivo del frecuente rechazo al pescado: las espinas. Puedes solucionarlo comprando filetes en vez de rodajas, ya que los primeros tienen menos espinas que éstas. También adquiriendo pescados congelados, que se venden limpios. De vez en cuando puedes darle varitas congeladas, también sin espinas. Busca marcas de confianza y mira las etiquetas, para asegurarte de que el porcentaje de pescado que tienen estos productos es elevado.
  • Un tercer alegato de los niños en contra del pescado: su sabor. La solución es el camuflaje: introdúcelo como parte del relleno de croquetas o buñuelos, acompáñalo de un poquito de salsa bechamel o rosa, desmenúzalo y mézclalo con un huevo para hacer una tortilla, introdúcelo en un pudin... Por otro lado, cocinado al horno o en papillote el sabor del pescado es más suave que si lo haces a la plancha o al microondas. Un par de trucos más: sala poco el pescado y hazlo cuando ya esté cocinado, para que no quede seco. Y prepáralo justo antes de comerlo, ya que el pescado frío no es agradable al paladar.

    UTILIZA LA PSICOLOGÍA

    Para acercar al niño a este alimento hay que usar la psicología: haz la compra con él, elegid juntos el pescado y, ya en casa, deja que participe en su elaboración. Se sentirá parte de un proceso y querrá probar el resultado final de su creación. Tampoco tengas reparo en que toque el plato y coma el pescado con las manos. Se está familiarizando con él y eso es muy bueno.

    Si a pesar de poner en práctica estas ideas, el rechazo al pescado es total, no le obligues a comerlo. Ofréceselo otro día cocinado de otro modo y tómalo junto a él. Poco a poco, si ve que todos coméis pescado a gusto, se animará a ir probándolo y empezará a disfrutar de este manjar.

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