¿Quieres que le guste la verdura?

Si tu hijo rechaza estos alimentos, pon en práctica los trucos que te proponemos y prepárale recetas infalibles. Te pedirá que las repitas, seguro.

Desde los 6 meses de vida el bebé ya puede tomar verduras en forma de puré; y a medida que tenga dientes y sepa masticar podrás dárselas cocidas en trocitos.

Pero no todos los niños las aceptan con agrado, por eso es importante saber camuflarlas o combinarlas para que se las tomen.

Los especialistas en nutrición recomiendan que las verduras estén presentes en la dieta del niño a diario, porque son muy ricas en vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes y agua y estos componentes son esenciales en el desarrollo infantil.

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“Por ejemplo, la vitamina A, que está presente en las verduras de color amarillo y naranja, es necesaria para el correcto desarrollo de la vista y la piel –explica Leticia Garnica Baselga, experta en nutrición– y también es destacable su alto contenido en vitamina C, necesaria para reforzar las defensas y prevenir algunas infecciones”.

Cuánta necesita

Las propiedades nutricionales de las verduras son muy similares a las de la fruta, por lo que se recomienda que el niño tome cinco raciones al día entre frutas y verduras.

Para que te hagas una idea, cada ración equivale a las siguientes cantidades: un plato pequeño de verduras y hortalizas (judías verdes, brécol, calabaza, zanahoria, champiñones, etc.); un plato mediano de espárragos, calabacín, berenjena, lechuga o escarola; tres albaricoques, mandarinas, nísperos, etc.; una rodaja de melón o sandía; una fruta mediana (manzana, pera, melocotón); un plato pequeño de fresas, cerezas, uvas...

Cuando comiences a introducir las verduras en la dieta de tu hijo, en forma de puré, debes tener en cuenta que no todas son aptas para el bebé.

“Determinadas verduras, como las espinacas, acelgas, coles, espárragos o el apio, no se recomiendan durante el primer año de vida por su alto contenido en nitritos y oxalatos”, advierte la nutricionista Leticia Garnica.

La cebolla y el puerro suelen recomendarse desde los 6 meses de vida, pero pueden ocasionar gases, por lo que se aconseja introducirlas con precaución.

En cuanto al tomate, aunque se puede introducir a partir de los 6–7 meses, es muy alergénico. Por eso, “si tras comerlo aparece algún síntoma en el niño, no hay que volver a dárselo hasta que cumpla el año”, dice la nutricionista.

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Para que las acepte en puré...

Si rechaza el puré de verduras, prueba a añadirle un cacito de los cereales que tome en papilla.

Otra idea es mezclarlo con un poco de leche de la que esté tomando, ya sea materna o de fórmula.

Puedes comenzar a darle purés de una sola verdura, la que más le guste (suelen aceptar mejor la zanahoria o la judía verde, por su sabor dulzón) y con el tiempo ir añadiendo el resto. Pero incorpóralas de una en una; así, si alguna le sienta mal, podrás identificarla.

Otro truco para que se tome el puré es añadirle un trozo de manzana, de esta manera consigues darle un sabor y consistencia que les suele gustar.

Y cuando ya sepa masticar...

Hay un truco infalible para que se las tome: mezclar las verduras cocidas (zanahoria, champiñón, cebolla, pimiento) con salsa de tomate y pasta o con arroz. Si le añades una pizca de azúcar matarás la acidez y le gustará más.

Otra idea es hacerlas en pisto porque así se camuflan los sabores, pero para que funcione debes picar las verduras muy finas. O preparar platos que le gusten, como la pizza, con vegetales. O hacer figuras con los vegetales...

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