Alternativas a la leche para que tome calcio

Si tu hijo se niega a tomar leche, bien porque no le gusta o bien porque es intolerante, hay otros alimentos alternativos para obtener calcio.

Yogur y postres lácteos

El yogur es una buena alternativa para obtener calcio y otros beneficios. Y sus bacterias lácticas contienen una enzima que facilita la digestión de la lactosa (el azúcar de la leche).

Un niño puede tomar yogur natural a partir de los 9 meses (los elaborados con leche de continuación son aptos desde los 6 meses).

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Este alimento es muy sano para el organismo, ya que mejora la digestión, restituye la flora intestinal después de tomar antibióticos y refuerza las defensas.

Y hasta el suero que lo cubre es beneficioso, porque contiene vitamina B, que evita que se acumulen sustancias tóxicas en el cuerpo.

Si el niño es pequeño mejor no le pongas azúcar ni miel, para que no se habitúe a tomarlo así.

No lo calientes, porque pierde propiedades. Y para que no lo tome demasiado frío, sácalo de la nevera un rato antes de ofrecérselo.

Hay yogures para todos los gustos, así que es fácil que encuentres uno que encante a tu hijo (pregunta al pediatra antes de darle variedades nuevas): artesanales, líquidos, con fruta triturada, con aromas, azucarados, con bífidus, griego, con fibra...

En cuanto a los denominados postres lácteos, que no necesitan frío y por lo tanto no precisan conservarse en la nevera, poseen muchos beneficios nutricionales para niños en etapa de crecimiento, como su alto contenido en calcio y su adecuada proporción de proteínas. Y los bebés suelen aceptarlos muy bien por su textura suave.

Quesos y derivados

También el queso es un alimento importante en la dieta infantil para cubrir las necesidades de calcio.

Podrás ofrecérselo a tu hijo a partir de los 10 meses. Lo mejor es que empieces a darle quesos poco fermentados (unos 20 g), que tienen un sabor más suave y se digieren mejor.

Ofrécele requesón, queso de Burgos, de Villalón, de untar, de bola, cheddar, el manchego suave, el petit-suisse y los quesitos. Y también resulta muy aconsejable la cuajada debido a que su valor nutritivo es muy elevado.

Hasta los 3 años no le des quesos muy curados ni de olor intenso, porque son difíciles de digerir. Aunque sí puedes utilizarlos para cocinar sus platos (besamel, tortillas, gratinados, puré de patatas, pizzas, etcétera).

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Bien asimilado

Ya sabes que hay otros alimentos que aportan calcio (mira el recuadro “Qué hacer si no le gusta...”), vigila que no falten en su dieta.

Y algo que conviene aclarar es que el exceso de calcio también es perjudicial para el organismo, sobre todo para el riñón, pero este exceso no se produce al tomar alimentos ricos en calcio repartidos a lo largo del día.

Eso sí, recuerda que para que las moléculas de calcio se fijen bien a los huesos hacen falta dos requisitos: recibir luz solar a diario, durante un ratito (le aporta vitamina D), y hacer ejercicio.

Si combinas estos tres elementos, calcio, sol y ejercicio, tu hijo crecerá muy bien, tendrá los huesos sanos y fuertes y jugará y aprenderá con buen humor y energía.

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