Por qué lo necesita y en qué alimentos se encuentra

Es un mineral esencial durante el crecimiento. Con la leche y otros alimentos, más algo de sol y ejercicio, le darás todo el calcio que necesita.

Es la materia mineral que forma los huesos y los dientes, esencial cuando el esqueleto está creciendo para que tu hijo alcance una buena talla y sus huesos sean fuertes y densos.

Y tiene otras funciones: ayuda a la contracción de los músculos (y previene calambres), al funcionamiento de los nervios y a regular el ritmo cardiaco, junto al magnesio; es necesario para absorber la vitamina B12 y para asimilar mejor el hierro; reduce los niveles de histamina en el organismo (disminuye la alergia), hace que las membranas de las células sigan siendo permeables y mantiene la piel más sana.

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La principal fuente de calcio es la leche y sus derivados. Sin embargo, en un estudio reciente, la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (Fesnad) alerta de que el 30% de los niños españoles no toman la cantidad diaria de leche y derivados lácteos recomendada por los especialistas.

Para que tu hijo no forme parte de esta estadística, sigue las pautas que te damos.

La leche, imprescindible

No hay ningún alimento que aporte tanto calcio de calidad (el que mejor se aprovecha) como la leche. Y es el único que toma el bebé en sus primeros meses.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna al menos hasta los 6 meses y prolongarla más si es posible (combinándola con los nuevos alimentos que vayas introduciendo), ya que además de calcio, la leche de la madre proporciona al lactante otros nutrientes y micronutrientes en la cantidad justa (hidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales), así como sustancias hormonales que le aportan defensas inmunológicas frente a muchas enfermedades.

Eso sí, si le das el pecho, que no falte el calcio en tu dieta, igual que en el embarazo.

A medida que crece...

De los 6 a los 12 meses, cuando la dieta de tu hijo se va diversificando, la leche sigue siendo esencial para que obtenga el calcio que necesita (ya sabes que si en esta época optas por leches de fórmula debes empezar con las de continuación). Y entre los 12-24 meses tienes varias opciones: seguir con el pecho o con la leche de continuación, pasar a una leche de crecimiento, que aporta nutrientes adaptados al organismo infantil en esta época, o empezar a darle directamente leche de vaca.

Es algo que deberás consultar a su pediatra, pero ten en cuenta que, según el Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, es preferible retrasar la introducción de la leche de vaca hasta el segundo año debido a que no aporta tanta cantidad de hierro, mineral esencial para el crecimiento del niño.

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Por otra parte, la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica recomienda la introducción tardía de la leche de vaca en la dieta del niño para reducir el riesgo de intolerancia o alergia.

Entre 1 y 4 años tu peque debe tomar la cantidad equivalente a dos vasos de leche al día (dos raciones de calcio, 500 ml) y una o dos raciones de derivados lácteos. Y entre los 4 y los 8 años, dos vasos de leche y dos o tres raciones de derivados o de alimentos ricos en calcio.

Para que te hagas una idea, una ración de calcio (250-300 mg) es lo que aporta un vaso de leche. También constituyen una ración: dos yogures, dos quesitos crema, 50 g de queso fresco, 25 g de queso curado, 100 g de almendras o higos secos, 200 g de alubias o garbanzos... Es mejor que tome estas raciones por separado, en distintas comidas, ya que así el calcio se asimila mejor.

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