Manías del niño con la comida

Es normal que tu hijo rechace algunos alimentos por su olor, color, sabor o textura. Una vez descartadas posibles alergias o intolerancias, puedes emplear estos trucos que te proponemos.

No quiere ni probarlo

Los niños tienen una predisposición innata a rechazar alimentos que no conocen, es un mecanismo de defensa heredado de nuestros antepasados.

Sin embargo, es importante que prueben cosas nuevas. Suerte que también están naturalmente predispuestos a la curiosidad.

Es buena idea... Si le das a probar un alimento nuevo y no le gusta, o no quiere ni probarlo, no insistas, no le obligues, ofréceselo más adelante. O, mejor aún, espera a que te lo pida él.

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Habla con el pediatra... Para saber si los cambios que vas introduciendo en su dieta llevan el ritmo adecuado.

Tiene manía a algo

Es probable que tu hijo coja manía a algún alimento, por ejemplo, la manía a “lo verde” suele surgir hacia los 2 años (tranquila, es algo temporal).

No merece la pena que te enfades para que coma las judías verdes (además, no lograrás que lo haga). Sus gustos, que aún son variables, dependen de su propia sensibilidad, de los hábitos que vive en casa y de las experiencias que vaya teniendo con las comidas. Procura que sean buenas.

Es buena idea... Si algo le produce verdadero asco (le dan arcadas), permite que no lo tome y que coma de lo demás.

También puedes probar a dárselo camuflado en otras comidas o a sustituirlo por alimentos del mismo grupo que le proporcionen parecidos nutrientes.

Ahora bien, una cosa es que rechace algo y otra, muy distinta, que no le guste casi nada y pida siempre lo mismo. Ante esta situación, es importante que el niño tenga claro que eres tú quien decide el menú.

Habla con el pediatra... Para consultarle si puede tener alguna carencia (minerales, vitaminas) por los alimentos que no come y si la causa puede estar en una intolerancia.

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