Al pasar por la pescadería

El pescado es un alimento básico en la dieta infantil por su aporte en ácidos grasos omega-3, vitaminas y proteínas de alto valor biológico. Empieza por el pescado blanco y, desde los 18 meses, dale también pescados azules, pero en menos ocasiones, porque son muy calóricos.

Cómprale pescado blanco (lenguado, pescadilla, merluza...). El azul (lubina, dorada, salmón, atún, sardina, anchoa, boquerón) se lo puedes dar a partir de los 18 meses; no abuses de él, porque es más calórico, pero no dejes de ofrecérselo a tu hijo porque tiene muchos beneficios.

Por otro lado, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda evitar totalmente el consumo de pez espada, tiburón, atún rojo y lucio en niños menores de 3 años debido a su posible contaminación por mercurio.

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Cuando vayas a darle pescado azul, opta por especies de tamaño mediano. La lubina y la dorada son muy buenas opciones porque contienen un porcentaje de grasa un tanto inferior. La introducción del marisco se hace alrededor de los 2-3 años.

El problema del pescado son las espinas. Para solucionarlo, pide que te preparen cortes en lomo o filetes y opta por especies con espinas grandes fáciles de sacar. Merluza o lenguado te darán pocos problemas. También el rape: casi no tiene espinas y se digiere bien.

Otra cuestión importante es la frescura. Compra en una pescadería de confianza. Si no, el congelado es una buena opción, siempre que no se rompa la cadena del frío (atención, recuerda que, si lo compras fresco, es conveniente congelarlo tres días para evitar el anisakis).

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