En el puesto de la fruta

Tu hijo debe tomar, entre frutas y verduras, cinco raciones al día. Se entiende por ración una fruta de tamaño medio, o 150 g de verdura cocida, o 50 g de verdura cruda. Al comprar su fruta, ten esto en cuenta.

Lo más adecuado al comprar fruta fresca es que sea de temporada. “Es cuando aporta más nutrientes, porque sus azúcares, minerales y vitaminas están en su momento justo”, explica Núria Guillén, dietista del Hospital Universitario Sant Joan de Reus. Otra ventaja es la del sabor. Un melón nunca será tan gustoso como en pleno verano, ¿verdad?

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Además, conviene elegir piezas un poco maduras; son más dulces y más fáciles de digerir.

Otra recomendación es comprar frutas de tamaño pequeño o mediano, sobre todo si vas a preparar una papilla de dos o tres variedades, porque de lo contrario te sobrará.

En cuanto a las mejores frutas en esta primera etapa, son el plátano, la manzana, la pera, la mandarina y la naranja. Muchos pediatras aconsejan esperar hasta los 18 meses para introducir las más alergénicas (como el kiwi o las fresas, por ejemplo).

Sin embargo, nuestros asesores aseguran que este es un critero que actualmente está en discusión y opinan que al año de edad el niño puede comer ya cualquier fruta excepto las que tengan hueso pequeño (cerezas) o pipos (sandía) por el riesgo de atragantamiento. Consulta al pediatra.

Procura ir variando la elección de las frutas, así tu hijo descubrirá nuevos sabores. Como breve orientación, ten en cuenta que kiwi, naranja y fresa son de las que más vitamina C contienen; aguacate y plátano, de las más calóricas, y la pera y la manzana son un buen aporte de fibra.

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