Desde que tiene 1 año: ¿cómo le doy de comer?

Ya no es tan bebé. A partir de este momento tu hijo empezará a alimentarse de forma muy parecida a la vuestra, pero con algunas salvedades que debes conocer.

Desde que empezaste a diversificar la dieta de tu bebé, has ido ofreciéndole poco a poco nuevos alimentos e incorporando a su día a día distintos hábitos de comida.

Y ahora que ha cumplido el año de edad, ya puede comer casi como un adulto. Pero la clave está en ese “casi”. Efectivamente, hay algunos aspectos que debes tener en cuenta en este sentido.

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Buenos hábitos

Según todos los expertos en nutrición infantil, lo adecuado es que el niño haga cinco comidas más ligeras al día (desayuno, tentempié, comida, merienda y cena), en lugar de tres más abundantes.

Además, sin caer en un exceso de rigidez, conviene que sigas unos horarios regulares a la hora de ofrecérselas.

Por último, para conseguir que tu bebé disfrute más con estos momentos, anímale a comer con cuchara y a beber en taza (así se sentirá orgulloso y mayor), no le regañes si se mancha (recuerda que todavía está aprendiendo) y procura que haga al menos una de esas comidas con la familia (por ejemplo, adelanta la hora de la cena del resto de comensales o desayunad juntos).

Escoger los alimentos

En cuanto a lo que puede tomar, debes continuar dándole medio litro de leche al día, como mínimo. Pero también conviene que le habitúes desde ahora a seguir una dieta variada que incluya frutas y verduras, hidratos de carbono (cereales, pasta...), proteínas (carne, pescado, huevo...) y grasas sanas.

Eso sí, por el momento tendrás que seguir evitando alimentos como el marisco, los frutos secos, el pescado azul (sardinas, atún, boquerones...), las frutas muy alergénicas (fresas, kiwi...), los embutidos y patés, los ahumados, los fritos, los moluscos y la bollería.

Y un apunte más: ofrécele a menudo agua, aunque no te la pida: es esencial para su organismo.

La forma de cocinar, importante

  • Tan fundamental como tener en cuenta qué alimentos puede tomar tu hijo es saber cuál es el mejor modo de prepararlos.
    • No añadas sal ni azúcar a las recetas. La cantidad que incluyen los alimentos es suficiente para tu hijo. Y así impides que sus pequeños riñones tengan que trabajar en exceso.
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      • Opta por preparaciones sanas. A esta edad conviene que el niño no tome fritos: el exceso de grasa no es lo más adecuado para su delicado estómago. Al cocinar para él (y, de pas,o para el resto de la familia) es mejor que optes por hervir al vapor, cocer u hornear, respetando en cada caso el tiempo recomendado para cada alimento a fin de evitar que pierda sus nutrientes.

        ¡Qué útil!

        Si tu hijo ya come en la guardería, seguro que cada mes te dan una tabla de los menús que va a tomar en las siguientes semanas. Es importante que la tengas en cuenta para preparar la cena del niño.

        Saber qué ha tomado en el desayuno, el almuerzo y la merienda te ayudará a decidir qué alimentos incluir en esta última comida del día para poder ofrecerle una dieta variada y equilibrada.

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