Beneficios de la soja en el embarazo y dieta infantil

En brotes, en harina, en la leche... Existen pocos alimentos que tengan tantas presentaciones y sean tan nutritivos como la soja.

Y no sólo por su sabor y su fácil combinación con otros ingredientes, sino también por su riqueza en nutrientes. La soja es el alimento vegetal (es una leguminosa) que posee el potencial nutritivo más alto. Por cada 100 g de producto aporta 35 g de proteínas, prácticamente como un filete; 85 mg de calcio; 4 mg de hierro y entre 1,3 g y 10 g de grasas ricas en ácidos grasos poliinsaturados.

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Está considerada como un alimento que reduce los niveles de colesterol en sangre y como una opción válida para casos de intolerancia a la lactosa y a las proteínas de la leche de vaca (nutricionalmente es comparable a la leche procedente de animales).

Formas variadas

Esta legumbre es originaria de la cultura oriental y en la actualidad es conocida y respetada en todas las cocinas, desde la tradicional a la macrobiótica, desde la mediterránea a la vegetariana. Se puede tomar cocida o cruda o germinada, en ensaladas, en forma de harina, en la leche, en los yogures enriquecidos con ella o mezclada con otros ingredientes.

En el caso de las embarazadas (salvo si sufren hipertensión o problemas de tiroides, en cuyo caso deberán consultar al ginecólogo sobre su consumo), la soja, dentro de una alimentación normal, puede ayudar a mantener el peso correcto, a combatir el estreñimiento y a remineralizar el organismo. Y para los niños que comen poco puede ser un estupendo complemento, porque sus hidratos de carbono son de alto valor energético. ¡Además de que su sabor anima cualquier plato!

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