¿Pueden los niños comer pescado y marisco?

Tu hijo tiene 2 años y te habrás preguntado si es aconsejable darle ya marisco, qué pescado es el más indicado o cómo debes cocinarlo. En los meses de buen tiempo aumenta su consumo y por eso te contamos cuáles son los beneficios y ventajas de este exquisito manjar.

Los mariscos y pescados frescos son nutritivos y saludables para toda la familia.

En el caso de los niños, pueden tomar todo tipo de pescado a partir de los 18 meses de vida, y el marisco algo más tarde, hacia los 2 años, siempre con previa consulta al pediatra, sobre todo si existen antecedentes de alergia en la familia.

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Algunas precauciones

En verano es habitual encontrar estos alimentos en platos al vapor, guisos (paellas, fideuás) y en frituras.

Los más saludables para los niños son los primeros; los fritos puedes ofrecérselos de vez en cuando, pero sin abusar, ya que aportan demasiadas grasas.

Eso sí, mucho ojo con las espinas: “Hay que ser muy cuidadoso a la hora de extraerlas, escoger los trozos que menos lleven (normalmente los lomos no contienen, aunque puede que quede alguna) y desmenuzar el pescado con las manos para detectarlas mejor”, advierte la Dra. Montse Folch, nutricionista del Centro Médico Teknon, en Barcelona.

¡Cuántos beneficios!

Uno de los motivos por los que los pescados y mariscos resultan indicados en la dieta del niño estriba en la calidad de su proteína y su grasa, ya que contienen escasa cantidad de grasas saturadas y una importante proporción de ácidos grasos Omega-3 (sobre todo el pescado azul), que favorecen el desarrollo neuronal y protegen frente a enfermedades cardiacas al evitar la acumulación de colesterol.

Pero no es la única ventaja nutricional de estos alimentos. Además, son ricos en vitaminas A, E y, sobre todo, D (imprescindible para que el calcio se fije en los huesos), junto a la B6 y B12, que ayudan a transformar los hidratos de carbono en energía, que los niños derrochan, y contribuyen a mejorar su crecimiento.

Además, aportan también cantidades importantes de minerales como fósforo, yodo, calcio y potasio, que resultan necesarios en funciones como la concentración mental o en la salud de músculos y huesos.

Ojo con los grandes

Los peces, moluscos y crustáceos más recomendables para los niños son los de tamaño pequeño, ya que suelen ser más tiernos.

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Algunas especies pueden resultar fibrosas y difíciles de digerir, como el pulpo, por lo que se aconseja dárselo a los niños más mayores y siempre muy troceado.

Por último, hay que tener precaución con los pescados muy grandes (pez espada, atún rojo, lucio, tiburón grande), ya que acumulan elevadas cantidades de mercurio debido a la contaminación ambiental.

Este metal tóxico se deposita en el organismo de los peces (sobre todo en las especies más grandes y depredadoras) a lo largo de su vida.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria recomienda que durante el embarazo y la lactancia se eviten estos pescados.

Tampoco deben tomarlos los niños menores de 3 años y han de limitar su consumo los que tengan entre 3 y 12 años (50 g a la semana o 100 g en dos semanas).

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