A partir del año tu hijo ya no crece tan deprisa

A partir del primer año el crecimiento del niño se ralentiza, algo que inquieta mucho a las madres, sobre todo cuando ven que su hijo también tiene menos apetito. Pero todo es normal y no hay por qué alarmarse.

Durante sus cinco primeros meses el bebé duplica el peso con el que nació y una vez que cumple el año, lo triplica. En estos 12 meses crece entre 20 y 25 centímetros. Es un crecimiento muy veloz, mayor al de cualquier otra etapa de su vida (salvo la fetal).

Sin embargo, entre los 12 y los 24 meses “sólo” aumenta dos kilos y crece unos ocho centímetros, es decir, sigue ganado peso y talla, pero a un ritmo mucho menor. ¿Entiendes por qué ahora tu hijo come menos?

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Comer le parece un rollo

Además de éste, hay otros motivos por los que tu pequeño ha perdido el interés por la comida:

  • Cree que para reafirmarse como persona (acaba de descubrir que es un ser independiente de ti) debe oponerse a todo lo que le pides y el momento de la comida es una ocasión ideal para hacerlo. Por eso rechaza lo que le ofreces.
    • Ya sabe andar y le resulta mucho más interesante “explorar” el mundo que le rodea que sentarse a la mesa para comer.
      • Además, ahora ya tiene sus gustos definidos y no le apetece nada probar alimentos nuevos.

        Cómo evitar los dramas

        Está claro que él tiene sus motivos para “desentenderse” de la comida, pero tú debes intentar que la hora de comer sea un momento agradable para compartir en familia y ante todo, evitar que se convierta en un drama. Para ello:

        • Respeta que su apetito haya mermado. Si el médico te dice que está bien, serénate. Come poco, pero es justo lo que necesita.
          • Ten mano izquierda con él: si se agobia al ver la comida, sírvesela en un plato grande para que le parezca que hay menos; si se llena enseguida, prepárale tentempiés sanos para que pique entre horas, y si no aguanta sentado, hazle comidas muy fáciles de masticar.

            Aunque te duela ver que tu hijo come poco, intenta ser positiva: si sigue creciendo, está activo y contento y come variado, todo va bien.

            Un poco de todo es mejor que mucho de un solo alimento

            Para que los niños no tengan carencias nutricionales deben comer detodos losgrupos de alimentos, aunque sea poquita cantidad. Así su dieta será variada y por lo tanto, más completa.

            Hay cuatro grupos:

            Grupo 1: Incluye leche y derivados (queso, natillas, yogur...), carne, pescado y huevos. Grupo 2: Frutas y verduras. Grupo 3: Pan , cereales, pasta, arroz, patatas y legumbres. Grupo 4: Aceites y grasas.

            Publicidad - Sigue leyendo debajo

            Recuerda que los alimentos de un mismo grupo se compensan, lo que significa que si tu pequeño apenas prueba la fruta, pero sí come verduras, su alimentación será equilibrada.

            ¡Qué interesante!

            Obligar al niño a terminar el plato cuando no le apetece más no es buena costumbre. Así lo afirma la nutricionista Nicolien Zijlstra, de la Universidad de Wageningen (Países Bajos).

            Con sus observaciones descubrió que los niños a los que se les fuerza a comer sin ganas pierden la sensación de saciedad, lo que hace que se habitúen a comer demasiado y con el tiempo acaben siendo obesos.

            Te puede venir muy bien leer el libro de nuestra psicóloga infantil Coks Feenstra, titulado “¡Socorro! Mi hijo no come”. Está editado por Médici y cuesta 22 € aprox.

            Publicidad - Sigue leyendo debajo