A qué niños les gusta más picar entre horas

Siempre se ha dicho que picar entre horas es desaconsejable porque solemos ingerir productos ricos en grasa. Pero si optamos por tentempiés saludables conseguimos el efecto contrario: evitaremos que nuestros hijos engorden y lleguen a la comida saturados.

Los más pedigüeños

El niño que come mal es más propenso a pedir algo entre horas: si ha comido poco en el desayuno, le entra hambre enseguida y en ese momento come mucha cantidad de alimento para saciarse, lo cual hace que se le quiten las ganas de la siguiente comida y que se la salte.

Pero al rato le entran ganas de comer de nuevo... y así sucesivamente. Como resultado, se altera todo su horario de comidas.

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También necesitan picar los que se mueven más. En estos casos hay que ajustarles las comidas principales, poniéndoles más cantidad.

El picoteo puede ser muy útil para los pequeños que se niegan a incluir un tipo de alimento básico en su dieta (carne, pescado...). En estos casos les podemos preparar aperitivos con estos alimentos y ofrecérselos justo cuando tienen más hambre.

Entrenar la masticación

Al año los niños ya pueden comer casi de todo, pero es posible que aún no sepan masticar bien. Si tu hijo tiene esta edad elige para él aperitivos blanditos, que no necesiten demasiada trituración, para evitar que se atragante con ellos.

Hacia los 18 meses ya sabrá masticar mucho mejor, por lo que deberás ofrecerle alimentos más duros y enteros para que desarrolle el hábito de la masticación (es básico para fortalecer mandíbulas, dientes y encías).

¡Con los dedos!

Otra ventaja de estos tentempiés es que podrá comerlos con los dedos, algo que a todos los niños les encanta y que les beneficia enormemente, pues les proporciona muchos estímulos: así descubren nuevas texturas y temperaturas, ejercitan la motricidad fina y la coordinación mano-ojo, entrenan su fuerza y se sienten “mayores” y capaces, algo que es fundamental para fortalecer su autoestima.

Para animar a tu hijo a que coma con los dedos debes prepararle pequeños aperitivos con contraste de color, textura y temperatura, y dejarle libertad de acción.

No te enfades si los primeros días se le cae la comida al suelo, se ensucia o lo pone todo perdido. Debes transmitirle serenidad. De esta forma entenderá que el acto de comer es agradable y entretenido y se animará a probar alimentos nuevos.

En caso de que rechace alguno porque no le gusta su sabor o su textura, espera una semana y vuelve a intentarlo. Como lo extrañará menos, es más probable que lo acepte.

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