Los congelados ¿son buenos para los niños?

Estos productos son muy sanos para niños, pero debes seguir varias pautas al comprarlos y cocinarlos.

Los productos congelados son sabrosos, económicos y fáciles de cocinar. Pero ¿pueden utilizarse para preparar la comida del niño? Y ¿aportan los mismos nutrientes que los alimentos frescos?

En contra de lo que aún siguen pensando muchos consumidores, la respuesta a ambas preguntas es afirmativa. “Tienen las mismas propiedades nutritivas siempre que se hayan congelado muy frescos y que el proceso de congelación haya sido rápido.

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Y pueden utilizarse para preparar la comida del niño, pero una vez descongelados han de consumirse en el día, no deben volver a congelarse”, explica Marta López, endocrinóloga infantil en el Hospital Sanitas La Moraleja, en Madrid.

Eso sí, aunque son aptos para consumirlos a diario existen algunas excepciones. Por ejemplo, los fritos deben tomarse de manera ocasional porque abusar de ellos aumenta el colesterol y el riesgo de obesidad.

Una buena técnica

La clave para mantener las mismas propiedades nutricionales que los productos frescos reside en la ultracongelación, una técnica que congela los alimentos a temperatura muy baja y rápidamente.

Además, el proceso se inicia inmediatamente después de cocinado el plato en el caso de los precocinados y no superior a dos o tres horas desde que el alimento es recolectado o capturado en el caso de los frescos. Este sistema impide la proliferación de bacterias en los alimentos y además mantiene su color, olor, sabor y textura en perfecto estado.

Opciones nutritivas

En cuanto al valor nutricional, existen estudios que resaltan las ventajas de los congelados respecto a los productos frescos, como el que llevó a cabo el Centre for Food Innovation at Sheffield Hallam University, en Reino Unido.

Según esta investigación, los vegetales congelados son incluso más nutritivos que los frescos (a no ser que estos se consuman justo después de ser recolectados). Y es que si tras su recolección tardan días en llegar al consumidor, en ese tiempo pierden propiedades. Esto afecta sobre todo a la vitamina C y al ácido fólico, que son muy sensibles al calor, la luz y el aire.

¿Y qué sucede con el pescado y la carne? Los expertos en nutrición afirman que estos alimentos también conservan bien todas sus propiedades con la congelación: proteínas, grasas omega-3 (abundantes en el pescado azul), vitaminas y minerales.

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Y en el caso del pescado, existe además una ventaja añadida: “Se recomienda congelarlo antes de consumirlo para matar el anisakis en este alimento y que puede provocar alergia en algunos niños”, dice la endocrinóloga Marta López.

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