La cena debe complementar la comida

Muchas veces nos volvemos locos a la hora de pensar qué vamos a dar de cenar a nuestros hijos. Hay dos cosas que tienes que tener en cuenta: la primera es no repetir alimentos y la segunda preparar platos muy sencillos que les facilite conciliar el sueño.

Los centros escolares hacen llegar a los padres, por escrito, el menú de sus hijos para todo el mes. Esto es muy importante, ya que la cena se debe preparar en función de lo que se ha comido al mediodía, para que los alimentos no se repitan.

Por ejemplo, si tu hijo ha comido carne en el colegio, ponle pescado o huevo por la noche.

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Un poco de todo

Una cena completa debe constar de primer plato, segundo y postre. Es preferible que el niño coma un poco de diferentes alimentos a que se atiborre de uno solo.

Una buena combinación sería: puré de verduras, pescado con arroz y fruta.

Asegúrate de incluir siempre verduras en alguno de los platos de la cena: puedes prepararlas en puré o en crema, añadirlas a la sopa, mezclarlas con la pasta o el arroz o servirlas como guarnición del pescado, de la carne o del huevo.

En cuanto a la fruta, ofrécesela siempre de postre. Si alguna noche no le apetece puedes sustituirla por un lácteo (yogur, natillas, papillas...), pero lo ideal sería que se tomara dos o tres piezas cada día.

Reponer energías

También es fundamental que cuando tu hijo haya tenido gimnasia o una actividad extraescolar agitada, aumentes la cantidad de hidratos de carbono de su cena (pasta, arroz, patatas, pan...), para que reponga energías.

Por último, recuerda que hay alimentos que debes evitar al final del día, como fritos, legumbres y grasas: producen digestiones pesadas y pueden interferir en el sueño.

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