Cómo debe ser el menú escolar

Fundamentalmente se tiene que basar en la dieta mediterránea que tantos beneficios aporta a nuestra salud. Es muy importante que el menú sea lo más variado posible y no hay que olvidar que el agua y el pan también deben estar presentes.

Menús saludables

Según Concepción Vidales, en los menús escolares debe emplearse la leche entera y el aceite de oliva.

Las verduras y hortalizas han de estar presentes en el plato principal o como guarnición casi todos los días. También se debe favorecer el consumo de legumbres (los niños deben tomar de dos a cuatro raciones semanales) y hay que evitar el abuso de pastas, arroz y patatas (no más de dos días a la semana), aunque sean algunos de los alimentos más demandados por los pequeños.

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Como segundos platos, la carne magra (ternera, pollo...) se tiene que alternar con pescado blanco (merluza, pescadilla, gallo...), pescado azul (atún, sardina, caballa...) y huevo, que puede estar presente en los platos tres o cuatro días a la semana (los niños no deben comer más de cuatro huevos semanales).

La fruta fresca es el postre por excelencia, aunque ocasionalmente puede ser sustituida por algún lácteo (yogur, natillas...).

El menú escolar también debe constar de agua y de pan. Los dulces, refrescos y embutidos sólo se tomarán muy de cuando en cuando.

Una actitud diferente

La mayoría de los niños que no comen bien en casa sí lo hacen en el colegio. Este cambio de actitud responde a varios factores:

  • Se imitan entre sí: si observan que sus compañeros comen con gusto, ellos también lo hacen.
    • En el cole comen siempre a una hora concreta y como el niño se habitúa a seguir ese horario, siente hambre cuando llega ese momento.
      • Muchas veces el pequeño no toma un alimento porque sus padres no se lo ponen. “Es importante conseguir que lo pruebe, aunque sólo sea un trozo”, aconseja Ana Belén González. Este modo de actuar debe ser apoyado en casa, “salvo que al niño le den náuseas”, advierte Isabel Cuesta, cuidadora de comedor.

        Los trucos de las cuidadoras para lograr que los niños prueben nuevos sabores consisten en contarles cuentos, jugar a imitar a los compañeros... Pero siempre sin forzar, creando un ambiente agradable.

        Si algún niño no come, las cuidadoras informan a los padres. En caso de que esta actitud se repita de continuo se debe consultar con el pediatra. Él valorará, según el estado nutricional del niño, si es conveniente que deje el comedor escolar.

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