¿Me compras un helado?

Hace calor y a tu hijo, que ya tiene más de 2 años, le apetece un helado. ¿Sabes cuáles son los más sanos para él? ¿Cuántos puede comer al día? ¿Es cierto que engordan mucho y que irritan la garganta? Te contamos todo sobre este alimento.

Un estudio reciente realizado en la Universidad de Barcelona asegura que los helados de base láctea son una fuente estupenda de calcio y proteínas, por lo que pueden incluirse como postre o como merienda en la dieta habitual de los niños a partir de su segundo cumpleaños (antes no es recomendable porque pueden contener trazas de frutos secos y provocarles reacciones alérgicas).

Pero a pesar de ser muy saludable, el helado nunca debe ser un sustituto de la fruta. Así que, si das a tu hijo un helado después de comer, en la merienda deberá tomar una ración extra de fruta (o sea, dos piezas).

Los mejores helados para los niños

Tampoco conviene que se tome más de un helado al día, porque si abusa de ellos dejará de comer otros alimentos que necesita para crecer.

Los helados más adecuados para los niños son los de leche y los de hielo. Existen otras variedades que llevan nata y/o crema como base. Son más cremosos al paladar, por lo que suelen tener muy buena aceptación entre los pequeños, pero sólo hay que ofrecérselos en momentos puntuales porque aportan más cantidad de grasa que los de leche y hielo y elevan el nivel de colesterol.

Si tu hijo es celiaco o intolerante a la lactosa también podrá tomar helados, siempre y cuando sean específicos para personas con su problema (salvo excepciones, ya los venden en todas las heladerías).

En cuanto a las calorías, los helados tienen fama de engordar mucho, algo que no es cierto a pesar de su contenido en azúcar.

Un helado de base láctea proporciona unas 200 calorías por cada 100 gramos, además de calcio, proteínas de alto valor biológico y vitaminas A y D. Los polos de hielo son muy poco calóricos por su elevado contenido en agua, sin embargo, al estar hechos con zumo aportan ciertas vitaminas (C sobre todo).

Los helados más calóricos son los de crema y nata, que suponen unas 250 calorías por cada 100 gramos, algo que tampoco es una barbaridad, pues engordan lo mismo que un vaso de leche con galletas.

Y para saborear mejor el helado...

Antes de dárselo a tu hijo debes sacarlo del congelador y mantenerlo a temperatura ambiente entre cinco y diez minutos. Si no lo haces, el frío le adormecerá las papilas gustativas y no le sabrá prácticamente a nada.

Además, recuérdale que lo caliente en la boca antes de tragarlo para que no le irrite la garganta.

Recetas con helado para niños

Para no disminuir la cantidad de fruta que toma tu hijo a diario, aunque se coma un helado, la solución es combinar estos dos alimentos. Aquí tienes tres ideas exquisitas:

  • Sándwich de helado. Unta dos galletas con su helado favorito y rellénalas, a modo de sándwich, con trocitos de pera.
    • Helado con fresas. Sirve la bola de helado en un plato, decórala con trozos de fresas y rocía con sirope de “choco”.
      • Batido de “platamón”. Bate medio plátano con una bola de helado de limón y un chorro de leche. Sirve en una copa.

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