Plan para que los niños mastiquen

Hay niños de 2 años que no mastican y sólo quieren comer purés, una costumbre que puede acabar colmando la paciencia de sus padres.

El que un niño mayorcito no mastique puede convertirse en un problema: primero, porque es muy fácil que se atragante y segundo, porque no desarrollará unos dientes y unas encías fuertes.

Unos niños no saben masticar

Los niños tienen diferentes razones para no masticar: unos no han aprendido a hacerlo y otros son vagos para mover la mandíbula.

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Si tu pequeño no sabe masticar...

  • Enséñale. Come delante de él, exagera tus movimientos con la boca y explícale que no te tragas nada hasta que está trituradito.
    • Dale el puré cada vez menos pasado, hasta que acepte los tropezones.
      • Cuando empiece a masticar prepárale alimentos fáciles de tragar, como croquetas, trocitos de pera.
        • Procura que coma lo mismo que vosotros y si es un alimento inadecuado para él, sustitúyelo por otro muy parecido. Como quiere ser “mayor”, pondrá más de su parte para masticarlo.
          • Déjale tocar la comida con los dedos y pídele ayuda para prepararla. Así le parecerá más cercana y perderá su miedo a la novedad.

            Y otros niños no quieren masticar

            En caso de que tu hijo sepa masticar pero no quiera hacerlo, evita hacer un drama de la comida y recurre a este plan: ponle unos macarrones con tomate y anímale a dar un par de pinchadas. Si en un cuarto de hora no los prueba, retíraselos, pero no le des un flan de postre. Si lo haces, aprenderá que no pasa nada por dejarse la comida, porque luego le pones lo que él quiere.

            Por el contrario, si se atreve a probar los macarrones premia su buena intención con un postre que le guste y se tome bien, aunque sea líquido. Verás cómo así, poquito a poco, se va habituando a las comidas sólidas.

            Debes mostrarte muy contenta con él, aunque apenas haya comido tres bocados, porque no es hora de mirar la cantidad de comida que se toma, sino su cambio de actitud. Piensa que si a diario le insistes en que pruebe las croquetas y el día que se come media, le regañas por lo poco que ha comido, concluirá que no merece la pena esforzarse.

            Para una madre es muy difícil dejar a su hijo sin comer, pero ningún niño sano mantiene una situación prolongada de ayuno teniendo comida. Así que, si tu pequeño no mastica la comida “de verdad”, no le dejes matar el gusanillo con yogures o zumos, porque entonces no hará ningún esfuerzo por mover la mandíbula.

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            Cómo actuar si tu hijo se atraganta

            Si tu hijo se atraganta, sujétale por el pecho, inclínale ligeramente hacia adelante y golpéale entre los omóplatos con el canto de tu mano. Repite esta maniobra hasta cinco veces.

            Si no obtienes resultados, ejecuta la maniobra de Heimlich. Para ello tienes que ponerte detrás de tu pequeño, rodearle con tus brazos colocando una de tus manos cerrada en forma de puño, justo debajo del esternón, y la otra sobre la primera, envolviéndola. Después empuja hacia ti de forma rápida y breve (cuidado con la fuerza que ejerces). Repite este movimiento tres o cuatro veces y si estás acompañado, pide a la otra persona que llame a urgencias. Para consultar cómo realizar esta práctica entra en www.primeros auxilios.org.es/atragantamiento

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