La mejor manera de dárselo

LA MEJOR MANERA DE DÁRSELO


El calcio tiene una peculiar forma de incorporarse al organismo de tu hijo. Y, para conseguir que absorba la mayor cantidad posible de este mineral, resulta muy importante vigilar cómo y cuándo se lo das.

En este sentido, conviene que lo hagas siguiendo estos consejos:

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  • Con vitamina D. La mejor forma de obtenerla es la exposición a la luz del sol (15 minutos al día bastan), así que no perdones las visitas al parque o los paseos por el barrio. Si crees que tiene carencia de vitamina D, cuando el niño coma de todo incrementa el pescado azul y los huevos en su dieta.
  • En buena combinación. Está demostrado que las proteínas de la carne y del pescado mejoran la absorción del calcio de los lácteos, por esta razón resulta muy adecuado combinar en la misma comida estos dos tipos de alimentos. Por ejemplo, un bocadillo de jamón serrano con un vaso de leche o un queso tipo petit es una merienda ideal. Por el contrario, debes tener en cuenta que el abuso de refrescos de cola o, en tu caso, el de café, puede dificultar la absorción del calcio y predisponer a la osteoporosis.
  • En raciones repartidas. No le des todas las raciones que contengan calcio al mismo tiempo, ya que el cuerpo absorbe menos cantidad de este mineral cuando se toma de golpe. Tu hijo se beneficiará más si toma un vaso de leche en el desayuno, un yogur en la merienda y otro vaso de leche por la noche, que si le das todo junto.

    ¿Y SI NO CONSUME LÁCTEOS?

    Tu pequeño no podrá consumir todo el calcio que necesita si su dieta habitual no incluye lácteos. Con estos trucos tal vez logres que los acepte con más facilidad:

    • Si no le gusta su sabor. Camúflalo. Añade quesitos, nata o una cucharadita de leche en polvo a sus purés o a sus platos salados. Si lo que le disgusta es la textura de los yogures, prueba a congelárselos para que los tome como un helado o a batírselos con frutas. Y, sobre todo, predica con el ejemplo: si ve que tú tomas leche, queso y yogures, le será más fácil aficionarse a ellos.
    • Si tiene intolerancia. La intolerancia a la lactosa, un azúcar de la leche, se debe a que el organismo no fabrica suficiente lactasa, la enzima que la descompone. La intolerancia puede ser transitoria (por ejemplo, tras una gastroenteritis vírica) o permanente. Y puede darse en diferentes grados. La leche, la tolerará mejor si la calientas antes (aunque luego se la des fría). Consulta también al pediatra si es conveniente optar por alguna leche con una formulación baja en lactosa.
    • Si es alérgico. A veces el sistema inmunitario de algunos niños responde negativamente ante las proteínas de la leche y sus derivados, provocando la alergia. En muchos casos ésta desaparecerá a medida que el niño crezca, pero hasta entonces debes cuidar mucho que está tomando la cantidad necesaria de calcio. En este caso el pediatra probablemente te recomendará que le des un suplemento, por lo general a base de carbonato cálcico, hasta que la situación mejore. El médico indicará la dosis en función de la talla, el peso y la edad de tu hijo.
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