¡Toma calcio!

Tu hijo necesita calcio para crecer fuerte y sano, ya que más de la mitad de su masa ósea se forma durante la infancia.

Del total de calcio que obtenga con su alimentación, el 99% irá a parar a sus huesos (combinado con fósforo), que así se alargan y se densifican, garantizándole un buen crecimiento y, a largo plazo, la prevención de fracturas y osteoporosis, el mal de los huesos porosos.

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Una parte también va a los dientes, aunque hay que aclarar que el brote tardío de la dentición no suele deberse a una carencia de calcio, que se detectaría antes en los huesos, sino a una tendencia genética.

En cuanto al restante 1%, también juega un papel fundamental en su organismo: interviene en el proceso de coagulación, facilita la contracción de músculos tan importantes como el corazón, estimula la transmisión de impulsos nerviosos desde el cerebro y la secreción hormonal y activa las reacciones enzimáticas.

DESDE ANTES DE NACER

Ya en el embarazo empiezas a dar calcio a tu hijo, a través de la placenta. Por eso tienes que aumentar mucho la ingesta de este mineral en tu dieta, desde los habituales 850-1.000 mg diarios que precisa cualquier adulto, hasta los 1.200-1.400 mg diarios que se recomiendan a las embarazadas.

Si tu dieta es pobre en calcio, tu hijo lo sacará de tus reservas, es decir, de tus huesos, lo que tendrá un efecto negativo en la densidad de tu masa ósea.

Para que te hagas una idea, en el tercer trimestre el feto acumula 30 g de calcio, principalmente en el esqueleto y en los dientes.

Y la cosa no acaba aquí: una vez que des a luz, si optas por la lactancia natural, debes continuar con el mismo aporte que en el embarazo; de lo contrario, en los primeros 100 días que le des el pecho perderás hasta el 2% de tus reservas de este preciado mineral, con lo que tus huesos se volverán más frágiles.

¿CUÁNTO NECESITA AL DÍA?

A medida que tu hijo vaya creciendo, necesitará más cantidad de calcio para formar su esqueleto.

El estudio Lácteos en Pediatría, publicado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, recomienda que hasta los 6 meses la dieta del bebé le aporte 270 mg de calcio al día, y 500 mg diarios hasta 1 año.

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En esta etapa es muy difícil que el bebé tenga carencias, ya que su alimentación se basa en la leche, alimento estrella en cuanto a su contenido cálcico. La leche materna tiene una característica llamada biodisponibilidad que hace que su calcio se absorba muy bien.

Y si le das biberón ten en cuenta que las leches de fórmula suelen incluir vitamina D, que aumenta el proceso de absorción.

De 1 a 3 años tu hijo necesitará 600 mg de calcio al día; de 4 a 10 años, 650 mg; hasta los 13 años, 800 mg, y hasta los 16 años, 850-1.000 mg diarios.

¿Y cómo lo calculas? No hace falta, basta con que le des 2-3 raciones de lácteos al día durante la infancia y 3-4 raciones diarias en la adolescencia (mira el recuadro de equivalencias), además de seguir ciertas pautas para que su organismo lo absorba mejor.

ten en cuenta que si tu hijo tiene la mala suerte de romperse un hueso, es probable que el traumatólogo te recomiende que hagas cambios en su dieta para aumentar estas cantidades o que le prescriba un suplemento cálcico para ayudar a la recuperación de la fractura.

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