El método Estivill: una alternativa para 
acabar con la guerra de las comidas

Algunos niños, cuando notan que el hecho de que coman mal afecta mucho a sus padres, utilizan 
esto como una forma de oposición y acaban adquiriendo una relación conflictiva con la comida.

Ante esta situación resulta contraproducente insistir, discutir o razonar, porque así lo único 
que hacen es reafirmarse en su negativa. En estos casos puede ser útil aplicar el método Estivill:

PASO 1

Si nada más ponerle el plato 
el niño rechaza el alimento, mantén la calma, sin enfadarte. Intenta darle unas cucharadas; si se niega en redondo a comer, recoge el plato sin decir nada, mantén una actitud tranquila 
y alegre y sácalo de la sillita.

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PASO 2

Deja pasar 3 minutos (para que se olvide la situación); siéntalo de nuevo en la silla 
y empieza a darle de comer. 
Si continúa sin querer probar bocado, sácalo de la sillita como si no sucediera nada. Inténtalo de nuevo al cabo 
de 4 minutos: si come, estupendo, habrá iniciado el aprendizaje de un buen hábito (debes elogiarle y ponerte contenta); si no come, vuelve 
a sacarlo de la silla como 
si no pasara nada y deja que juegue durante 5 minutos. Después, vuelve a iniciar el proceso. Si tras este intento 
no come, deja que no tome nada hasta la próxima comida. No debes angustiarte, gritar ni enfadarte. El niño ha de ver que con su actitud no es el centro de atención y que no ha provocado una situación especial. No le dejer picar nada entre comidas (ni leche, ni zumo, ni galletas, sólo agua).

PASO 3

Cuando llegue la próxima comida, inicia el proceso anterior, haciendo las pausas hasta que el niño coma.

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