Hábitos alimentarios infantiles

El calor quita el apetito. Y si además tu niño es mal comedor, la guerra 
de las comidas está garantizada. 
Con estos consejos puedes evitarla.

Hace calor y tu hijo no quiere comer. ¿Cómo actuar? Para empezar, si no está enfermo y su peso y talla se encuentran dentro de la normalidad, no te preocupes, es habitual que en los meses de calor los niños pierdan algo el apetito.

También son normales ciertos periodos de inapetencia (por ejemplo, hacia los 6 meses, con el paso a la alimentación mixta; o a los 12, porque sus requerimientos disminuyen...). Y no es raro que algún día no tenga ganas de comer, también nos pasa a los adultos. De cualquier modo, para quedarte más tranquila comprueba si tu hijo "no come nada", como a ti te parece. Hazlo con esta prueba: anota en un cuaderno todo lo que toma desde el desayuno hasta la cena (incluyendo galletas, zumos, helados...). Seguro que descubres sorprendida que al cabo del día come más de lo que tú pensabas.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Sé positiva. Para que tu hijo se alimente con más ganas a pesar del calor, te damos una serie de consejos o trucos que no suelen fallar.

HAZ QUE SEA UN PLACER

Es la premisa básica: hacer que las comidas sean un momento agradable, no un deber, ni un castigo, ni un motivo de discusión. “El acto de comer tiene que estar relacionado con una situación agradable. Si nos preocupamos porque el niño no come y si le forzamos, si nos enfadamos o nos ponemos nerviosos, esa situación será desagradable para él y para los padres. Debemos evitar esa asociación”, aconseja Ferrán Martínez Gómez, psicólogo y educador de ISEP Clinic Castellón, especializado en el asesoramiento en problemas emocionales, de aprendizaje y salud.

ANÍMALE A HACER EJERCICIO

Otra de las principales premisas para recuperar el apetito. Si el niño se mueve, juega, se cansa… cuando llegue la hora del almuerzo comerá mejor. Un buen plan es ir a la piscina, llevarte la comida en una neverita y dársela allí. O ir a comer al parque o de excursión al campo. En todos los casos, cerciórate de que el lugar tiene sombras (árboles o sombrillas), así no se sofocará.

NO TE SALTES SUS HORARIOS

Ten presente que si se le pasa la hora en la que habitualmente almuerza o cena estará tan cansado que se quedará dormido... y sin comer.

EVITA QUE PICOTEE

Una medida importante para mejorar su apetito es suprimir las pequeñas ingestas entre horas. Puede tomar un zumo, una fruta o unas galletas a media mañana o de merienda, pero no justo antes de comer o cenar. Reserva los helados para el postre y las golosinas para días especiales.

Publicidad - Sigue leyendo debajo