Qué cereales le conviene a tu hijo

A partir de los 12 meses el niño ya come prácticamente de todo, pero tanto la leche como los cereales continúan siendo básicos en su dieta diaria.

Y a partir del primer año...

Puesto que tu hijo ya se está convirtiendo en un avezado “gourmet” y está un poco harto de papillas y purés, le gustará que le sorprendas cada día con nuevos platos.

Pasta “al dente”, sopa con fideos o estrellitas, pizza casera, pechuga de pollo o lenguado rebozados con harina o con pan rallado... fíjate en que todos están hechos con cereales.

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Le encantarán y además le aportarán mucha energía.

¿Y los cereales integrales? Aunque hay expertos que consideran que no conviene dárselos a los niños hasta los 4 o 5 años, la doctora Pich es de otra opinión.

“Los pediatras estamos viendo últimamente en las consultas a muchos niños estreñidos por culpa de una alimentación repleta de bollería industrial, panes blancos refinados y una vida llena de actividades en la que no tienen ni tiempo de ir al baño”, se lamenta.

El cereal integral ayuda a regular este proceso intestinal. Su caparazón, al no ser eliminado, aporta fibra y una extensa variedad de micronutrientes (zinc, hierro, magnesio y fósforo, entre otros).

“Que coma un par de veces por semana arroz o pasta integral desde que tiene un añito no le hará ningún daño, todo lo contrario”, insiste la pediatra, que también defiende el consumo de pan integral. “Tal vez al principio prefiera el pan blanco, pero todo es cuestión de acostumbrarle”.

Energía para todo el día

Lo bueno de los cereales es que sus hidratos de carbono de absorción lenta proporcionan energía durante más tiempo. Por eso lo deseable es que tu hijo los consuma de cuatro a seis veces diarias.

Eso sí, no a base de bollos. “La bollería industrial, además de grasas perjudiciales, aporta azúcar, es decir, calorías vacías y energía que se absorbe rápidamente. Es un shock continuo de subidas y bajadas de glucosa”, advierte la doctora.

Si quieres que tu hijo vaya contento y con energía a la guarde o al cole, prepárale un desayuno completo que incluya cereales.

“Los necesita para reponer la glucosa perdida durante las horas de ayuno –dice la gastroenteróloga– y para emprender sus tareas y juegos con buen ánimo.” Un desayuno completo ha de contener una pieza de fruta o zumo, un lácteo, que puede ser leche, yogur o queso, y 30 gramos de cereales: papilla, galletas, pan, arroz con leche, copos de desayuno...

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Respecto a éstos, para pequeños con tendencia al sobrepeso nuestra experta explica que “el arroz o el trigo hinchado son dos buenas opciones. Un truco es mezclarlos con los demás copos tradicionales, así el niño se los come a gusto e ingiere menos calorías”.

Pero la jornada es larga, por eso es buena idea darle un pequeño bocadillo o una barrita de cereales para que los tome a media mañana con una botellita de agua. Y al mediodía, acompañar la carne o el pescado con pan, o tomar algún plato de pasta.

Tampoco está de más que tome cereales a media tarde (algo de pan, alguna galleta...) y, por añadidura, en la cena: pasta si no la ha tomado al mediodía, arroz cocinado de mil formas, como plato principal o como guarnición, sopa con sémola... Hay muchas maneras de incorporar los cereales a la dieta de los niños.

Por el crecimiento físico y mental de tu hijo, no lo dudes: ve al grano.

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