La mejor carne para tu hijo

¿A qué edad deben empezar a comer carne los niños? ¿Cómo se la preparamos? ¿Podemos sustituirla por otros alimentos?

Después de la leche, los cereales, la fruta y la verdura, hay que empezar a incluir carne en los purés del bebé.

Este alimento le aportará proteínas de alto valor biológico (necesarias para la formación de los tejidos), hierro de origen animal (se asimila mejor que el de procedencia vegetal) y vitaminas del grupo B (sobre todo B12, que resulta imprescindible para el funcionamiento del sistema nervioso).

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El pequeño está cada día más activo y necesita nuevos nutrientes para reponer energías y crecer correcta y equilibradamente.

Incorporar la carne a los purés

Como cada niño tiene un ritmo de desarrollo distinto, espera a que el pediatra te diga cuándo puedes empezar a dar a tu hijo este tipo de purés más nutritivos, pero lo más probable es que sea entre los 6 y los 8 meses.

No tengas prisa por iniciarle en la carne, es mejor retrasar la introducción de este nuevo alimento hasta que el niño esté lo bastante maduro para que le siente bien y lo acepte con agrado, a que se lo des demasiado pronto y su organismo no lo tolere o al pequeño no le guste nada y le coja aversión.

Cuando empieces a añadir carne a los purés de verdura de tu hijo, hazlo en muy poca cantidad, raciones de entre 20 y 40 gramos, hasta que cumpla los 12 meses.

Opta por una carne suave y fácil de digerir, como el pollo o el pavo. Cuécela lo justo para que esté blandita (con el agua imprescindible para cubrirla y sin sal) y añádela a su puré deshuesada, sin piel y muy bien batida, para que tu pequeño no se encuentre tropezones.

Si no le gusta, no le fuerces a tomárselo; durante unos días, mezcla su puré habitual con un par de cucharadas del agua que hayas utilizado para cocer la carne, para que se vaya habituando a su sabor. Así la próxima vez que le des el puré con carne, se lo tomará mejor.

Trucos para que la coma mejor

Generalmente los problemas con la carne aparecen más adelante, una vez que el niño empieza a masticar: se mete un trozo en la boca y comienza a darle vueltas hasta formar una bola seca y fibrosa, incomestible (es mejor que la escupa, para prevenir posibles atragantamientos).

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Si sabes de qué hablamos, ármate de paciencia e intenta que la carne que das a tu hijo sea especialmente tierna y jugosa, para que le cueste menos masticarla. Para ello es importante que al comprarla en la carnicería pidas piezas jóvenes y que al prepararla recuerdes estos consejos:

  • Déjala en remojo en leche un par de horas antes de prepararla.
    • Si la haces a la parrilla, pon sólo unas gotas de aceite (no la frías) y no la pases demasiado, para que no se endurezca. Para darle la vuelta no la partas ni la pinches con el tenedor, es mejor que uses las pinzas, así no perderá sus jugos y estará más blandita.
      • Si la cueces, no lo hagas en exceso, pues quedará demasiado dura (además de perder nutrientes).
        • Si la cocinas al horno, rocíala a menudo con el jugo que vaya soltando.
          • Si la preparas en el microondas, mete dentro de éste un vaso lleno de agua y evitarás que se reseque.
            • Si la salas (no debes hacerlo en el primer año, y después tampoco esrealmente necesario), no lo hagas mientras la estás cocinando, sino después, para que no se endurezca.
              • Antes de preparar albóndigas, hamburguesas o filetes rusos, mezcla la carne picada con un migote grande de pan empapado en leche, huevo batido y champiñones guisados muy picados. Así estará mucho más jugosa. Recuerda que no debes comprar la carne ya picada, sino elegir una pieza que te guste y pedir al carnicero que la pique delante de ti.

                También es aconsejable que la consumas el mismo día en que la compres y que no la cocines en el microondas, salvo que en las instrucciones ponga que es adecuado para preparar esta carne.

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