Mil formas de prepararle verduras a tu hijo

Para convertir a tu hijo en un amante de las verduras, no te limites a dárselas cocidas, porque así le resultarán muy poco atractivas. Atrévete a introducirlas en sus platos favoritos para que se las coma sin rechistar.

Cocinar verduras cada día de una manera diferente es la fórmula ideal para acostumbrarle a comerlas y evitar que se aburra de ellas.

Algunas ideas:

  • En papillote. Esta técnica consiste en envolver los ingredientes en papel de aluminio, formando un paquete bien cerrado, y someterlos a una cocción corta en el horno tradicional, a fuego medio. Con este sistema el alimento no se diluye en el agua y la temperatura que se alcanza en el interior del paquete es moderada, por lo que no se pierden nutrientes. Prepara así a tu hijo los tomates, las patatas, los calabacines... Le encantarán.
    Publicidad - Sigue leyendo debajo
    • A la plancha. Las berenjenas, los calabacines, las setas, los espárragos verdes y los champiñones quedan exquisitos preparados así. Alterna estas verduras con trocitos de carne o de pescado y dáselas a tu hijo insertadas en una brocheta (quédate a su lado para asegurarte de que no se hace daño con el pincho). Se chupará los dedos.
      • Al vapor. Con este sistema, como la verdura no está en contacto con el agua (se cuece en un cestillo, dentro de la olla exprés), no pierde nutrientes. Prepara de esta forma las alcachofas, las acelgas, la lombarda... Como aliño, nada mejor que una besamel clarita o un buen chorro de aceite de oliva virgen de baja acidez (0,4º).
        • Fritas. Puedes hacerlas rehogadas con ajos (las espinacas, las acelgas y las judías verdes, por ejemplo) o rebozadas con harina y huevo antes de freírlas (la coliflor, el calabacín...). En este caso, para que no cojan demasiado aceite, recuerda ponerlas sobre un papel de cocina que absorba el exceso de grasa antes de servírselas a tu hijo.
          • Guisadas. Puerros con patatas, espinacas en salsa, setas con cachelos... Son platos de cuchara muy reconfortantes y apetecibles durante el invierno, que tu hijo comerá mejor si no se los haces demasiado caldosos.
            • En sopa o crema. Sopa juliana, crema de calabacín con un quesito, vichyssoise... Son perfectas como primer plato al mediodía o para cenar.
              • Crudas. No hay duda de que así es como mejor se aprovechan todos los nutrientes de las verduras y las hortalizas. A partir del año y medio, cuando a tu hijo le entre hambre a deshora, puedes darle unas endibias con salsa de yogur, unas zanahorias finitas (son las más tiernas) o unos tomates maduros (sin las pepitas, que son indigestas). De este modo se irá habituando al consumo de estos alimentos tan sanos.
                Publicidad - Sigue leyendo debajo

                También es fundamental que le acostumbres a las ensaladas. Házselas con diferentes tipos de lechuga, escarola, berros (son muy ricos en calcio y en vitamina C), tomate, zanahoria, maíz, remolacha, brotes de soja, judías verdes y patatas cocidas, cebolla, pepino, aceitunas sin hueso... Y no olvides que puedes combinarlas con otros alimentos más consistentes (queso fresco, huevo duro, legumbres, pasta, jamón, pollo, fruta, pasas, piñones...).

                En cualquier caso, si pides a tu pequeño que te ayude a preparar su ensalada, a lavar los ingredientes con los que vais a hacer el pastel de puerros o a aliñar las judías verdes con salsa de tomate, su plato de verduras le sabrá mejor y se lo comerá con más gusto. ¡Seguro!

                Publicidad - Sigue leyendo debajo