Las verduras y tu hijo

Sabemos cómo erradicar el terror de tu hijo a “lo verde” y qué hacer para que coma verduras y hortalizas... ¡con gusto! ¿Que no nos crees? Sigue leyendo.

Si tu hijo sale corriendo cada vez que le pones algo "verde" en el plato. No te preocupes, si quieres aficionar a tu hijo a las verduras, te echamos una mano.

Salud ahora y en el futuro

Las verduras y hortalizas, junto con las frutas, son alimentos naturales indispensables, que reportan múltiples beneficios al organismo.

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  1. Son muy ricas en sales minerales y vitaminas, sobre todo del grupo A (buena para la vista) y C (ayuda a prevenir enfermedades infecciosas).
  2. A pesar de alimentar mucho, no aportan demasiadas calorías, por lo que ayudan a prevenir la obesidad.
  3. Mantienen el organismo bien hidratado, evitando así la acumulación de toxinas y dando a la piel un aspecto terso y luminoso.
  4. Por su contenido en fibra, evitan posibles problemas de estreñimiento.
  5. Favorecen el buen estado de los dientes y de las encías, especialmente si se consumen crudas.

    Pautas para aficionarle a ellas

    Por todos estos motivos, hay que dar diariamente a los pequeños, como mínimo, una ensalada, un plato de verdura y tres piezas de fruta. Se trata de algo que parece sencillísimo, pero que para las madres y padres de niños que odian “lo verde” supone un verdadero triunfo.

    Aun así, es un objetivo que se puede conseguir y que resulta imprescindible para evitar que los pequeños sufran problemas de salud ahora y en el futuro.

    Según aconsejan los nutriólogos y psicólogos infantiles, conviene habituarles a consumir verduras entre los 2 y los 4 años, porque pasada esta edad resulta mucho más difícil.

    A continuación te contamos las medidas que puedes adoptar para habituar a tu pequeño a tomar verdura todos los días.

    • Predica con el ejemplo. Los niños aprenden por imitación y si su padre y tú coméis verdura en su presencia, de manera habitual, él también lo hará como algo cotidiano y natural.
      • Evita determinados comentarios. Prometerle que si se come la verdura le darás más postre es un modo de transmitirle que están malísimas y que como compensación por acceder a tomárselas, le haces un regalo. Es mucho más práctico y pedagógico que cada vez que le sirvas verduras, las acompañes con comentarios del tipo “¡espinacas riquísimas, para ponerte fuerte como Popeye!”, y similares.
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        • Despierta su interés por ellas. Aprovéchate de la variedad de formas y del bonito colorido que tienen las verduras para potenciar el interés de tu hijo hacia ellas. ¿Cómo? Llévale contigo al supermercado y en vez de pararos en el estante de los snacks o de los dulces, quédate con él viendo las verduras; muchas de ellas le resultarán de lo más curiosas y atractivas. Explícale el nombre de cada una y si tiene hambre, dile que en cuanto salgáis de la tienda le darás unas zanahorias baby o unos tomatitos cherry (acuérdate de lavarlos bien primero), que están hechos a la medida de los más pequeños.
          • Otro modo de despertar su gusto por los alimentos verdes consiste en llevarle a una granja escuela, para que vea cómo crecen las verduras y las hortalizas en el huerto. La experiencia le encantará y le facilitará la adquisición de unos hábitos alimenticios más sanos.
            • Ponle raciones pequeñas. Ver un plato lleno de una comida que no le gusta le agobiará y le quitará el hambre antes de empezar a comer. Es mejor que le sirvas raciones escasas y si quiere más, que lo pida (así se sentirá mayor), a que desde el primer momento le ofrezcas un plato rebosante.

              El arte de camuflarlas

              Si a pesar de tomar estas medidas, tu hijo sigue rechazando las verduras, ármate de paciencia y prueba a dárselas camufladas. Y no sólo en purés, en cremas o en gazpachos. También puedes utilizarlas para enriquecer y espesar sus sopas. O como un ingrediente más de la paella, la tortilla, las croquetas, las empanadillas y los crêpes.

              La lasaña y los canelones son otros alimentos perfectos para camuflar todo tipo de verduras. Y no olvides que la salsa de tomate, que suele gustar a todos los niños, puede incluir muchos ingredientes bajo la misma apariencia: zanahoria, pimiento, cebolleta...

              Ten en cuenta también que debajo del queso y del jamón de una pizza casera puedes esconder unos champiñones laminados, unas rodajitas de patata o unas pencas de acelga sin que tu pequeño apenas lo note.

              Otras comidas en las que es fácil esconder algunas verduras son las hamburguesas y las albóndigas. Sustituye parte de la carne picada por zanahorias y patatas cocidas y tu pequeño se las comerá tan bien como siempre.

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