Lácteos para tu hijo

No sólo la leche es buena para tu hijo, sno que hay más lácteos que le ayudan a completar su alimentación.

Yogur, queso y derivados

Hacia los 11 meses, o cuando el pediatra te lo indique, podrás ofrecerle además yogur. Has de empezar con el natural, sin azúcar ni edulcorante, y al mes aproximadamente introducir los de sabores (evitando los de melocotón, fresa, frutas tropicales o los que contengan frutos secos).

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Para que lo tome mejor, puedes mezclarlo con la papilla de fruta en la merienda u ofrecérselo como postre al mediodía.

Según explica Magda Carlas, médico especialista en Nutrición, “el yogur es un alimento muy beneficioso, ya que contiene bacterias que ayudan a mantener la flora intestinal en forma y es un lácteo más digestivo que la leche. Lo ideal es alternarlo con la fruta como postre”.

Ten en cuenta que existen yogures especiales para lactantes preparados con leche de continuación y que pueden introducirse en su dieta a partir de los 7 meses, siempre que el pediatra así lo aconseje.

A partir de los 10-12 meses también puedes darle de vez en cuando en la merienda un quesito, una porción de queso fresco (tipo Burgos) o un queso petit. Este último contiene más grasa, por lo que es recomendable que des a tu hijo las variedades más ligeras, elaboradas con leche semidesnatada.

El queso fresco contiene menos cantidad de calcio que el curado, pero en cambio aporta poca sal y es más digestivo, ya que lleva más agua y carece de fermentación.

Los quesos curados, los de textura dura, son más fuertes y cuesta más digerirlos, por eso los pediatras recomiendan que el niño los tome a partir de los 2 o 3 años. Empieza siempre por el más suave, el semicurado, que puedes introducir en su dieta a partir de los 18 meses.

Los quesos cremosos o de untar, elaborados con leche entera, suelen tener una gran cantidad de grasa, por eso conviene que los tome a partir de los 2 años, previa consulta con su pediatra.

Otra opción son los postres lácteos, que puedes alternar de vez en cuando con la fruta o el yogur en la merienda.

En el mercado existe una amplia variedad de estos productos específicos para bebés, que están elaborados con leche de continuación, pero debes asegurarte de que son adecuados a su edad. A partir de los 2 años, cuando el niño ya puede tomar prácticamente de todo, puedes darle postres lácteos caseros.

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“En general, son más sanos que los comerciales y no lleva mucho tiempo hacerlos, como es el caso del arroz con leche o el flan”, explica Magda Carlas. Así tu hijo crecerá sano y tendrá unos huesos fuertes durante toda la vida.

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